Sagres: qué ver en «el fin del mundo»

por Cristina
Cabo de San Vicente

Si vas a Algarve seguro que tienes en mente esas imágenes de acantilados batidos por las olas del Océano Atlántico. No toda esta región portuguesa es así, pero si no te quieres perder esa postal de un mar embravecido chocando contra las rocas, entonces tienes que ir a Sagres. Es aquí donde allá por el siglo XII se pensaba que acababa el mundo, el lugar en el que la tierra daba paso a un mar al otro lado del cual no había más tierra.

Qué ver en Sagres

Sagres es un lugar perfecto para disfrutar de un día de visitas culturales, naturales e incluso de la playa. Si estás en el Algarve, ya sea en la costa occidental o en la costa meridional, no te será difícil llegar a este inhóspito lugar. La carretera es buena y nada parece estar aquí demasiado lejos como para perdérselo.

Se puede dedicar una mañana a conocer este lugar de la geografía portuguesa haciendo una ruta entre el Fortaleza de Sagres y el Cabo San Vicente, o bien, además de las visitas más destacadas de lo que fue el fin del mundo hace unos siglos, aprovechar para pasar el día en alguna de las mejores playas del Algarve.

Fortaleza de Sagres

Tras atravesar el pueblo de Sagres y siguiendo la carretera hasta el final de la misma se llega al acceso a la impresionante fortaleza que corona uno de esos promontorios rocosos tan característicos del Algarve. Nosotros llegamos hasta allí en coche y pudimos estacionar sin problema en gran aparcamiento gratuito que hay delante de la fortaleza.

Antes de entrar en ella merece la pena dar un paseo hasta los acantilados. Con mucho cuidado, pues toda la zona es una campo de lapiaces, incluido el interior de la fortaleza. Por si no sabéis lo que son los lapiaces, deciros que se trata de los canales que el paso del agua crea en la superficie de la roca, algo que se puede ver en paisajes kársticos de roca calcárea. Si camináis hacia la derecha podréis ver el Cabo de San Vicente, su faro y Praia do Tonel. Hacia la izquierda, acantilados y la Praia da Mareta.

Sagres

Qué ver en la Fortaleza de Sagres

Una vez en el interior de la fortaleza lo mejor que se puede hacer es recorrer todo su perímetro. Es un paseo espectacular directamente sobre los acantilados pues la única parte que hay construida es la que defendía la fortaleza por tierra. También se puede ver algún bastión durante el recorrido, pero os aseguro que no es lo más interesante (al menos para mi, claro).

Yo no tenía muy claro cómo sería la arquitectura de esta fortaleza. Me la imaginaba más pequeña y quizá con algo más de parecido a esas fortalezas que los conquistadores construyeron al otro lado del Océano, en ciudades como Cartagena de Indias, Portobelo o San Juan de Puerto Rico. Poco tienen que ver, ni en tamaño ni en estilo esas fortalezas y ésta de la que ahora os voy a contar.

Sagres

Porta da Praça

Por ella se accede al interior de la fortaleza. Casi todo es una reconstrucción del siglo XVIII ya que la fortaleza quedó seriamente dañada durante el saqueo del corsario Francis Drake a finales del siglo XVI. Por si fuera poco, un tsunami provocado por el terremoto de 1755 terminó de destrozar la Fortaleza de Sagres. En el pasado hubo un foso y un puente levadizo, elementos que hoy han desaparecido.

Sagres

Bastiones

A ambos lados de la entrada a la fortaleza se encuentran los bastiones Santa Bárbara y San Antonio. Desde ello se podía defender por tierra el fuerte y hoy son un magnífico mirador tanto hacia el interior como al exterior del recinto.

Iglesia Nossa Senhora da Graça

A la derecha de la entrada es imposible no ver esta pequeña iglesia pintada de blanco inmaculado. Dicen que su campanario está construido sobre el antiguo osario del cementerio de la Fortaleza de Sagres. Está abierta a los visitantes y en sus sobrio interior destacan el altar cubierto de típicos azulejos portugueses y su retablo dorado.

Sagres, fortaleza

Cámara Sonora

Más o menos en el centro de la fortaleza, rodeada por el campo de lapiaces, se encuentra esta curiosa cámara. Desde el exterior a mi me pareció un laberinto (y creo que algo de ello tiene, pero tranquilos, no os vais a perder) y no tenía ni idea de lo que había dentro. Por eso me sorprendió tanto el sonido del mar cuando iba llegando a su centro. Es tan intenso el sonido del agua contra las rocas como si estuvieras asomado a un acantilado.

Sagres Cámara sonora

Faro Ponta de Sagres

Al estar la fortaleza de Sagres ubicada en un cabo, no puede faltar en ella un faro. Lo veréis hacia el final, no muy lejos de los acantilados.

Sagres, faro de la fortaleza

Pescadores

Me pareció muy curioso cuando durante al paseo por el perímetro de este gran fuerte de repente vi encaramado a una roca un pescador. Allí estaba el hombre, sobre las rocas, con su caña y mirando atento su sedal por si picaba algún pez. Me puse a hacer alguna foto cuando descubrí que no había un solo pescador. Había un puñado de ellos repartidos por las rocas de los acantilados. Supongo que a ellos les dejarán pasar sin pagar. Quería haberles preguntado eso y que tipo de peces pescaban allí. Pero no les vi cara de estar dispuestos a responder mi interrogatorio, ellos estaban a la caña y los peces, el resto parecía que les molestábamos.

Sagres

Entrada a la Fortaleza de Sagres

La entrada a esta fortaleza portuguesa es de pago.  Hay distintas tarifas y los domingos a partir de las 2 de la tarde, el acceso es gratuito para determinados ciudadanos, tanto portugueses como europeos.

  • Entrada general: 3,00 €.
  • Mayores de 65 años, estudiantes, discapacitados, familia numerosa: 1,50 €.

Horario de la Fortaleza de Sagres

Los horarios cambian de invierno a verano, y durante todo el año, los pescadores pueden entrar desde las 8 de la mañana hasta el cierre. Lo que no he conseguido averiguar es si pagan (yo diría que no).

  • Mayo a septiembre: de 9:30 a 20:00 horas.
  • Octubre a abril: de 9:30 a 17:30 horas.

Servicios de la Fortaleza de Sagres

En el interior de la fortaleza hay una tienda de recuerdos, aseos y restaurante.

Artesanato a Mó

Una vez finalizada la visita a la Fortaleza de Sagres, pusimos rumbo al Cabo de San Vicente. La ruta más rápida es circular por la N268 que une ambos puntos. Tras hacer la glorieta que nos llevaba a esa carretera y tan solo unos metros más allá vi una tienda que es imposible que no llame la atención de todo el que pasa por allí. Pintada de blanca y amarillo, toda su fachada está decorado con platos típicos de la artesanía portuguesa. Un lugar muy pintoresco. Nosotros hicimos una parada, y ya que estábamos allí, decidimos entrar. Hay tantas cosas de cerámica que es raro no comprar algo, sobre todo porque tienen cosas chulas a muy buen precio.

También forma parte de este negocio un alojamiento: Sagres Relax Studios. Su fachada está decorada igual que la tienda.

Sagres

Praia do Beliche

Son varias las playas en Sagres que invitan a disfrutar de sol y el océano. Nuestra idea inicial era haber llevado con nosotros el bañador y la toalla, pero el pronóstico para el día de nuestra visita era malo y por ello pensamos que no haría día de playa. ¡Error!. Es cierto que el día amaneció nublado, pero según iban pasando las horas, la nubes desaparecieron y el sol empezó a calentar cada vez más. Por si fuera poco, ese día apenas soplaba el viento. Sí, nos arrepentimos varias veces de no haber cogido la bolsa de la playa. Sobre todo cuando llegamos a Praia do Beliche. Un bonito arenal protegido del viento al que se accede por una larga escalera. Un lugar perfecto para quedarse unas horas tras conocer los lugares que ver en Sagres.

Sagres Praia do Beliche

Tanto si decidís quedaros a pasar el día como bajar solamente a disfrutar de la vista, sabed que hay un pequeño aparcamiento al comienzo de las escaleras. No tiene demasiado sitio, por lo que es conveniente no llegar demasiado tarde. Otra opción es aparcar justo enfrente, al lado del Terra Restaurant.

Cabo de San Vicente

La última de las visitas que hicimos en nuestro día por Sagres fue al Cabo de San Vicente. El punto más suroccidental de la Europa continental. Por allí pasaron hace siglos muchos navegantes rumbo a esas tierras que habían sido descubiertas poco antes y que dejaron claro que el fin del mundo no estaba ni en Finisterre ni en este cabo portugués.

Son muchos los que visitan este lugar por la tarde. Dicen que la puesta de sol es de las más bonitas del Algarve. Nosotros sin embargo preferimos conocer el faro durante el día, con tanta suerte que el cielo estaba de un intenso azul al igual que las aguas del Océano Atlántico. Un océano que en este punto de la geografía portuguesa realmente parece llegar hasta el infinito, igual que si no hubiera nada más allá.

Cabo de San Vicente, Sagres, Algarve

Antes de llegar al imponente faro que corona la punta de escarpado cabo hay un pequeño aparcamiento. Yo diría que es insuficiente para la cantidad de gente que pasa por allí. Este año, con el tema del Covid-19 había menos gente, y aún así, muchos dejaban el coche en un lateral de la propia carretera.

El acceso al recinto del faro es gratuito. Merece la pena entrar para disfrutar de las bonitas vistas. También hay un museo de pago (nosotros o entramos) y una moderna escultura que representa a San Vicente.

Sagres, cabo san vicente

Y hasta aquí lo que dio nuestro día recorriendo Sagres. Fue un día muy agradable que hubiera sido genial si no nos hubiéramos fiado del pronóstico del tiempo, pues hubiéramos disfrutado unas horas de la magnífica Praia do Beliche. De modo que ya sabéis, si vais a conocer esta zona del Algarve, meted en el maletero la toalla y el bikini. No sea que os tengáis que arrepentir como nosotros de haber decidido no llevarlo.

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