Quinta del Duque de Arco y sus jardines barrocos

por Cristina Monsalvo

El Monte del Pardo, uno de los bosques mediterráneos mejor conservados de Europa, forma parte del Patrimonio Nacional. Es un pulmón junto a la capital y es allí donde se ubica la Quinta del Duque de Arco, con un pequeño palacio y unos bellos jardines barrocos, todo ello rodeado por la flora típica de ese monte madrileño.

Quinta del Duque de Arco

Las quintas madrileñas

Las conocidas como quintas no son otra cosa que lugares que los aristócratas adquirían en los alrededores de la capital española desde que Madrid fue nombrada capital de España. La corte estaba en esa ciudad, y los nobles querían están cerca del rey.

Las quintas originalmente se encontraban en zonas rurales cercanas a la ciudad. Poco a poco algunas de ellas se vieron rodeadas por una capital que crecía y crecía. Así ocurrió, por ejemplo, con la Quinta de los Molinos. Unos de los parques más bonitos que ver en Madrid cuando sus almendros florecen con la llegada de la primavera.

Otras de estas quintas madrileñas son la de Fuente del Berro (puedes ver a sus pavos reales paseando por la calles cercanas) o la Quinta de Torre Arias.

Historia de la Quinta del Duque de Arco

Lo que hoy es un recinto cuidado y con unos preciosos jardines, originalmente fue una casa de labor. Ese terreno y sus construcciones fueron adquiridos por el Duque de Arco en el siglo XVIII, la misma época en la que la Duquesa de Osuna estaba creando uno de los jardines históricos más bonitos de Madrid, los del Parque del Capricho.

Alonso Manrique de Lara y Silva, amigo personal de Felipe V, fue el primer Duque de Arco y mandó construir en su nueva propiedad un palacete al que acompañaron de unos jardines barrocos. La casa de labranza continuó en pie y se siguieron trabajando los campos del cultivo, en los que abundaban los viñedos, los frutales y los olivos.

Al morir su marido, la duquesa donó la quinta  a la corona, siendo declarada Monumento Nacional en 1935. El tiempo pasó y la gran casa era la residencia de Manuel Azaña, presidente de la Segunda República, cuando tuvo lugar el golpe de estado de 1936. Aunque Azaña abandonó la residencia, ésta fue foco de los ataques golpistas ya que se convirtió en alojamiento del ejército republicano.

Ya sabemos cómo acabó aquel conflicto. Franco fue el Jefe de Estado de una de las dictaduras más largas de la historia  y durante ese periodo convirtió la Quinta del Pardo, reconstruida tras los daños provocados durante la contienda, en una escuela de música y bellas artes para mujeres.

Quinta del Duque de Arco

Más tarde, los Reyes Juan Carlos I y Doña Sofía utilizaron el palacete para algunas de sus audiencias. Fueron pasando los años y la Quinta del Duque del Arco cayó en el olvido. Hasta que a finales del siglo XX se comenzó a dar nueva utilidad a los edificios y a recuperar los jardines.

Cómo curiosidad, contaros que es en esta quinta madrileña donde se han rodado algunas series españolas. Por ejemplo, La cocinera de Castamar, basada en la novela de Fernando J.Múñez.

Visitar la Quinta del Duque de Arco

Conocida también como la Quinta del Pardo, este recinto está abierto al público y se puede acceder a él de forma gratuita. Cuentan con una zona de estacionamiento junto al palacio, aunque también se puede dejar el vehículo  fuera del muro que cierra la Quinta del Duque de Arco y caminar los pocos metros que llevan hasta uno de los accesos a los jardines.

Si bien el palacio está cerrado al público, el recinto abre sus puertas todos los días. Lo que fuera la antigua casa del labor de la quinta, también cerrada a las visitas, es actualmente un Colegio Público de Educación Especial.

Quinta del Duque de Arco

Horarios de la Quinta del Pardo

  • Verano: 10:00 a 20:00 horas.
  • Invierno: 10:00 a 18:00 horas.

Jardines de la Quinta del Pardo

El espacio más atractivo que actualmente se puede visitar en la Quinta del Duque de Arco son sin duda sus jardines barrocos. Ocupan nada menos que 10.000 m2 en la ladera del monte, sobre un desnivel salvado organizando los jardines en diferentes niveles a los que se accede por rampas y escaleras.

El diseño de estos jardines es de estilo francés, con numerosos parterres, fuentes, esculturas, cascadas y hasta un estanque. Durante el invierno estos jardines lucen más apagados al no tener la cantidad de flores con las que se adornan cada primavera. Eso no impide apreciar la belleza de estos jardines en los que llaman la atención dos grandes coníferas plantadas en el nivel superior.

Quinta del Duque de Arco

Se trata de secuoias gigantes, y aunque actualmente son uno de los distintivos del jardín, rompieron al ser plantadas el esquema original de los parterres.

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