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Japón

Korakuen, el jardín japonés de Okayama

por Cristina 30/07/2016
Korakuen

Cuando comencé a buscar información para nuestro viaje a Japón leí que de entre todos los jardines japoneses hay tres que están considerados los más bellos del país: Kenrokuen (Kanazawa) cuyo nombre quiere decir “jardín de las 6 características”, Kairakuen (Mito) que significa “jardín para disfrutar con la gente” y Korakuen (Okayama), su nombre significa “jardín para disfrutar después”.

Korakuen

Con los datos que encontraba era complicado decidir cual de los tres podía merecer más la pena pero yo  tenía claro que no quería quedarme sin conocer alguno de estos destacados jardines japoneses. Finalmente nuestra ruta por Japón fue la que decidió cual de esos tres lugares íbamos a visitar, pues los otros dos quedaban alejados de las ciudades en las que íbamos a estar o llegar a ellos nos obligaba a invertir un tiempo que nos vendría bien para otras cosas durante nuestra estancia en Japón.

La fortuna (o el mapa de nuestro viaje) nos llevo hasta Korakuen, en Okayama, una ciudad moderna cercana a Osaka. Llegar hasta allí fue sencillo, nosotros nos alojábamos en Kioto y aprovechando la  Japan Rail Pass utilizamos el tren como transporte para en una hora estar en nuestra ciudad de destino. Desde la estación hay que  caminar por una amplia avenida, Momotarö-Ödöri, que lleva hasta el jardín y la otra atracción de la ciudad, el Okayama-jö o castillo del Cuervo. El paseo no son más de 20 minutos, nosotros lo hicimos caminando tanto a la ida como a la vuelta, pero los más perezosos, tranquilos: existe la opción del tranvía o el autobús.

El jardín, construido en 1700 por orden del daimyo (señor feudal) Ikeda Tsunemasa, ocupa un isla y cuenta con varios accesos, el más bonito sin duda es el que cruzando un puente une  el recinto del castillo con el del Korakuen. Allí mismo compramos nuestra entrada y una vez dentro nos encontramos en un jardín con estanques, plantaciones de té, lagos, linternas de piedra, puentes, algunas edificaciones y pequeños bosques de bambú, arces y cerezos. Todo delante de nosotros era de un intenso verde y azul, varios senderos cruzaban grandes explanadas de cuidado césped, la poca gente que había en ese momento en el jardín paseaba con calma… Teníamos ante nuestros ojos ese parque por el que cada día nos gustaría poder salir a caminar.KorakuenDe entre todos los jardines japoneses habíamos elegido este y no queríamos perdernos nada. Para ello nos vino muy bien un plano que nos dieron al adquirir las entradas y que dejaba claro que era cada uno de los lugares por los que íbamos pasando. Cierto es que recorrimos el jardín a nuestro antojo pero siempre buscando esos rincones destacados de un jardín que a pesar de las inundaciones y las bombas de la la Segunda Guerra Mundial se mantiene en gran parte como era en su época feudal.

Karakuen

El centro del jardín lo ocupa el estanque Sawa en el que pudimos ver un par de islas, una con preciosos pinos japoneses y la otra con un palacio de pesca. También en el estanque está la casa de té Shima Chaya. Sin duda es el conjunto más atractivo dentro de Korakuen y una de las mejores perspectivas del estanque se obtiene subiendo a la pequeña colina Yuishinzan que fue un añadido del hijo del hijo del daimyo para cambiar el aspecto plano de los jardines.  Alrededor del lago hay casas de descanso, flores, una zona con grullas y hasta un campo de arroz que se adapta en perfecto equilibrio a todo lo que le rodea. Y por supuesto, en el agua del lago Sawa hay decenas de esas carpas japonesas que se pueden ver en todos los estanques del país.

Karakuen

El agua parece estar presente en Karakuen más allá del gran lago Sawa gracias a otros pequeños estanques, cascadas y riachuelos que cruzan las verdes praderas sirviendo de guía al visitante para llegar a cada lugar que merece la pena ver. Uno de esos rincones que no hay que dejar pasar estar está cerca de la Casa de té Chaso-do, desde allí hay una preciosa vista del jardín con el castillo del Cuervo al fondo.

Karakuen

No en todas las épocas luce igual este precioso jardín, nosotros lo visitamos en octubre, época tardía para ver las flores de loto en el estanque en el que crecen verano y un poco pronto para ver las hojas de los arces teñidas de rojo y dorado. Evidentemente no se puede tener todo, pero en Karakuen como en el resto de jardines japoneses hay un buen número de rincones que les convierten en lugares realmente imprescindibles en un viaje por Japón.

 

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Sri Lanka

Diario de viaje Sri Lanka: llegamos al Hill County

por Cristina 28/07/2016
que ver en Sri Lanka

16 de marzo – Viaje en tren hasta Hill County

Amanece un soleado en día en Kandy que poco tiene que ver con la lluvia de ayer noche. Es el día de nuestro primer viaje en tren por tierras cingalesas, nos vamos a las montañas, a la región del Hill County. Después del desayuno hacemos el check out y nos despedimos de Bárbara, deseando que mantenga por muchos años este genial alojamiento. A la hora acordada está el tuk tuk de todos los días en la puerta esperando para llevarnos a la estación. No sabemos si entraremos nosotros y el equipaje en ese minúsculo vehículo, pero el conductor debe estar acostumbrado porque enseguida estamos todos dentro.
Cuando llegamos a la estación hay ya mucha gente de acá para allá, nosotros pagamos al conductor que tan amable ha sido estos días, y nos dirigimos a los andenes con nuestro billete en la mano. Siguiendo la recomendación de Bárbara que fue la que se encargo de comprarlos antes de nuestra llegada, elegimos primera clase para este trayecto, pues ella nos dijo que podía hacer bastante calor y agradeceríamos el aire acondicionado. Y la verdad es que el precio nos pareció tan económico que no dudé en decir que nos comprara esos asientos. Aunque ahora, después de haber vivido el viaje, creo que no merece la pena haber pagado esos asientos, pues me pasé casi todo el trayecto asomada a un puerta del tren disfrutando del paisaje y el aire con olor a campo en la cara.

Hill County

Nos tocó esperar un poco en la estación, bastantes expectantes sobre como sería el tren que nos llevaría hasta Nanu Oya. Cuando paró en la vía intuimos que ese era nuestro tren porque todo el mundo empezó a moverse con prisas para subir. Preguntamos a una pareja que nos confirmó que efectivamente, ese era el tren al que debíamos subir.

Nuestro vagón era amplio, fresco y limpio, con bastante espacio para dejar el equipaje y sentarse a disfrutar del trayecto. En breve el tren comenzó a moverse y la ciudad fue dejando paso al paisaje verde tan habitual en Sri Lanka. Nuestro destino las colinas del país, una zona conocida como Hill County. La velocidad era poca, o al menos eso me pareció a mi cuando a pocos minutos del inicio del viaje me instale en una de las puertas de acceso a nuestro vagón. Sin duda algo que no había hecho nunca y que parecía de lo más divertido.

Hill County

Desde mi privilegia posición pude contemplar el paisaje, las estaciones en las que fuimos parando, la gente que trabajaba en el campo y lo que parecían pequeños pueblos en las laderas de las montañas. Fueron pasando las horas, el sol iluminaba un cielo de un intenso azul y unas montañas verdes miraras donde miraras. Estábamos en el Hill County, la región de los campos de té y refugio de los antiguos colonos cuando querían huir del calor. Los pasajeros subían y bajaban, y yo seguía en “mi puerta” que empecé a compartir con un chico de Hong Kong que estaba aún más emocionado que yo con el viaje. Era muy simpático, empezó a hacerme fotos con su cámara de último modelo y de un modo que esta cabeza tan poco tecnológica que tengo es incapaz de comprender, las fotos terminaban en mi móvil. Ni idea de como lo hizo… pero me encantó.

Hill CountyArturo de vez en cuando se acercaba a preguntarme si no me aburría o me cansaba, pero la verdad es que me lo estaba pasando genial. Además el paisaje cada vez era más bonito, o al menos más original con aquellos campos de té que ocupaban la ladera del Hill County. Tras cinco horas de trayecto, llegamos a Nanu Oya, el lugar donde está la estación de tren más cercana a nuestro destino real ese día, Nuwara Eliya. Bajamos del tren que continuaba viaje y salimos de la estación en busca de un tuk tuk, pero en cuanto el primer taxista le dijo a Arturo que no había tuk tuk para ir a nuestro destino, ya dijo que íbamos en taxi y que me olvidará de andar regateando para ahorrarme 100 rupias. Así que como no tenía ganas de discutir me subí al taxi que había contratado Arturo y nos fuimos al hotel en el que íbamos a pasar dos noches. Cierto que el taxi no fue caro si uno hace el cambio a euros, pero yo soy de la opinión que a muchas veces no necesito gastar un euro más si me lo puedo ahorrar.

El conductor nos dijo que si nos interesaba hacer un tour con él al día siguiente por la región de Hill County, los campos de té y visitar una plantación. Nos pidió 2000 rupias por tres horas, a mi me pareció mucho dinero, e intenté regatear, pero no hubo forma. Le pregunté a Arturo que como lo veía y le dije que yo por mi parte pensaba que podíamos contratar un tuk tuk por menos dinero, pero dijo que estaba bien ese importe, así que acordamos con él que vendría a buscarnos a las nueve de la mañana del día siguiente.

Al llegar a Nuwara Eliya, uno tiene la sensación de que después de tantas horas de viaje lo que ha pasado es que el tren ha llegado a un rincón de Gran Bretaña pues todas las casas que bordean la carretera tienen un aire claramente colonial. Por no hablar en nuestro caso cuando llegamos a nuestro hotel, rodeado de una cuidada pradera de cesped y en el que nos recibieron con el más típico té al estilo inglés.

Hill County Sri Lanka

Hill County
Colocamos algunas cosas en la habitación y decidimos salir a dar un paseo antes de que se hiciera de noche, es decir, las seis de la tarde. El cielo se había cubierto, y hasta parecía posible que lloviera, de modo que metimos en la mochila los chubasqueros y la guía y salimos a investigar.
Muy cerca del hotel se encuentra un bonito parque, cómo no, de estilo inglés. Lo malo que tiene es que si quieres verlo tienes que pagar entrada, así que sacamos la cartera y compramos nuestros tickets para entrar al Victoria Park. Nada más pasar la puerta, a la derecha, hay una pequeña casita de marcado aire colonial que se puede visitar. Sus estancias están vacías a excepción de alguna chimenea y muchas fotos antiguas de la ciudad colgadas en las paredes. No es gran cosa, pero ya que uno ha pagado, pues habrá que verlo todo… sobre todo porque en esta zona de Hill County además de plantaciones de té y casas coloniales no hay mucho más que ver.
Comenzamos a pasear por el cuidado jardín con amplias praderas en las que nos llamó la atención la cantidad de familiar musulmanas que había. Muchas mujer vestida de negro de pies a cabeza, algo no muy habitual en la zona de las ciudades culturales, donde predomina la población budista. También había muchos niños que al salir del cole sin duda pasan a jugar un rato por el parque. Al vernos corrieron hacia nosotros para pedirnos bolígrafos, caramelos e incluso dinero. Y es que una vez más esta claro que les hacemos creer que somos bancos andantes además de fábricas de chuches. Les dije que no tenía nada de eso, pero que si querían les haría una foto… Y bendita la hora. A mi me encanta fotografiar a la gente cuando viajo, pero si se ponen pesados me agotan, y eso me pasó con estos niños. ¡¡Casi tuvimos que escondernos para que nos dejaran en paz!!

Hill CountyEmpezaba a caer la tarde y notamos que también la temperatura. Después de todo el calor que habíamos pasado en las capitales culturales nos parecía mentira estar en el Hill County y necesitar ponernos un cazadora…. pero lo hicimos encantados mientras a la salida del parque empezábamos a caminar hacia la avenida por la que habíamos entrado en la ciudad y en la que nos habían llamado la atención algunas preciosas casas coloniales. Caminamos sin rumbo fijo, imaginando como serían por dentro las casas que encontrábamos a nuestro paso y como sería la vida tiempo atrás, cuando esta era la ciudad de veraneo de los ingleses que querían huir de calor de las tierras bajas.

Hill County
Cada vez hacía más fresco y la verdad es que no había mucho más que hacer en la ciudad a esas horas cercanas a la puesta de sol, así que nos dirigimos a conocer el hotel más elegante de la ciudad y probablemente de toda la región del Hill County: el Grand Hotel. Es una edificio muy bonito ubicado en la misma agradable zona de las demás mansiones coloniales. Nada más llegar nos encontramos con uno de sus restaurantes, el Grand India y una de las cafeterías del hotel. Luego los cuidados jardines y al fondo en gran edificio del hotel en el cual entramos para cotillear un poco. En seguida un trabajador del hotel, que imaginamos sería un “jefecillo” nos acompañó por todas las instalaciones, nos enseñó la recepción con cuadros de reyes ingleses, nos mostró el pub y la sala de billar, así como el restaurante tailandés.

Aún era pronto para cenar, así que le dimos las gracias a ese simpático señor y nos fuimos al pub que nos había enseñado a tomar una cerveza. Nos costó cara, pero la disfrutamos sentados junto a un fuego recién encendido mientras hacíamos un poco de hambre. Y tenemos que confesar que para cenar no fuimos muy lejos, pues intentamos cenar en el Grand India, pero había tanta gente que regresamos al edificio grande del hotel para cenar en el Grand Thai, el restaurante tailandés.

Hill County
Cuando salimos de cenar por supuesto que era completamente de noche y hacía bastante frío al menos para mi, Arturo decía que solamente era un poco de fresco, pero yo iba tiritando y deseando meterme en una cama calentita. Comenzamos a caminar y se nos acercó un tuk tuk que nos pidió nada menos que 300 rupias por hacer un recorrido mínimo. Como tampoco nos importaba caminar (a mi un poco más por el tema del frío) decidimos ir a pie hasta el hotel. Al principio muy bien, había alguna farola y podíamos ver por donde íbamos, pero tras acabar el tramo de la calle principal junto al Victoria Park tocaba girar… y estaba más negro que la boca del lobo. En ese momento me arrepentí de no haber subido al tuk tuk y dejarme de tonterías, pero no había vuelta atrás porque por allí no pasaba nadie, y mucho menos un vehículo al que poder pagar para que nos llevara al hotel. Así que con el móvil en la mano para iluminar algo el camino seguimos andando cada vez rodeados de más oscuridad. Torcimos en una calle que nos llevaba a otra que estaba nuestro destino, íbamos caminando despacio, la calle era estrecha y de repente, a mi lado, un ruido entre la maleza… Arturo lo iluminó con el móvil y lo que quiera que fuera se empezó a mover entre la hierba, no lo vimos, pero por el ruido era algo de buen tamaño, o al menos eso me pareció a mi que salí corriendo como alma que lleva el diablo, sin luz y sin nada, solamente quería alejarme de aquello fuera lo que fuera. Estaba un poco atacada por culpa de la oscuridad y entendí porque en la habitación había una linterna para los huéspedes, tonta de mi que no se me ocurrió meterla en la mochila.
No tardamos ya mucho en llegar al hotel, cerramos la puerta del jardín tras nosotros y me sentí segura. Porque había pasado un ratito de esos malos que mejor olvidar. Así que para relajarme decidí llenar de agua bien caliente y espuma la bañera con patas que tenía nuestro baño y meterme dentro hasta que tuviera la piel bien arrugadita. Y luego a la cama, entre almohadas de plumas y envuelta en un agradable edredón. No podíamos pedir más en esa primera noche en la región cingalesa que fue hogar de colonos, el Hill County.

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Corea del Sur

KR Pass, la tarjeta coreana para viajar en tren

por Cristina 26/07/2016
KR Pass

Cuando viajamos a Japón descubrimos la existencia de la Japan Rail Pass, una tarjeta para viajeros cuya adquisición supone un importante ahorro en los viajes por tierras japonesas. Sabiendo ya su funcionamiento empezamos a buscar su equivalente coreano y lo encontramos: la KR Pass. El funcionamiento es similar, pero al ser Corea del Sur un país mucho más pequeño que Japón no resulta tan interesante hacerse con ella.

Os cuento todo sobre este pase coreano:

  • KR Pass es una tarjeta exclusiva para extranjeros que visitan Corea con acceso ilimitado durante la vigencia del pase a asientos en los trenes KTX , KTX – Sancheon , Saemaeul , Mugunghwa y Nuriro.
  • Se puede adquirir por internet (web KORAIL) sin realizar el pago, basta con llegar a cualquier estación de tren, presentar el billete electrónico  junto al pasaporte y efectuar el pago. Si lo reservas pero no lo recoges se cancelará sin ningún cargo.
  • Algo mucho más sencillo es llegar directamente a una estación de tren y comprar directamente el Korail Pass, no hay ninguna diferencia de precio entre hacerlo de un modo u otro.
  • El KR Pass no es válido para los asientos de primera clase, metro ni trenes turísticos.
  • Los tipos de pase son de 1,3,5 y 7 días consecutivos.

Tarifas:

  • Los niños menores de 4 años no necesitan pase, puede viajar un niño por adulto con KR Pass.
  • Los niños entre 4 y 12 años pagan el 50% de la tarifa.
  • La Youth Pass es el pase para jóvenes de entre 14 y 25 años o todos aquellos con un carnet de estudiante internacional.
  • Saver Pass es la tarifa más económica de KR Pass que se aplica si se viaja en grupo de 2 a 5 personas.
  • Acaba de entrar en vigor el 1 de julio de 2016 la Flexible Pass, una nueva opción que permite adquirir el pase para 2 ó 4 días no consecutivos con un plazo máximo para viajar de 10 días.

Nuestra experiencia:

Compramos el KR Pass antes del viaje, pero fue imposible hacerlo para dos personas y que de ese modo ya la reserva dejara reservado el precio más barato de la Saver Pass. Cuando llegamos al aeropuerto de Incheon no hubo forma de cambiar el precio por lo que dieron por cancelada esa reserva y procedieron a vendernos los dos pases que necesitábamos para ese día. Todo rápido y sencillo. A su vez nos asignaron asiento en el tren en el que íbamos a viajar.

Nosotros tan solo necesitamos el KR Pass de 1 día para el trayecto entre Incheon y Busan, en la misma página de Korail comprobamos todas las tarifas de los viajes que íbamos a hacer en tierras coreanas y vimos que excepto ese primer trayecto el resto nos resultaba más barato comprarlos al precio de un billete ordinario.

Sobre los trenes decir que son cómodos, puntuales y que hay infinidad de horarios por lo que uno siempre encontrará uno perfecto para su viaje. Eso sí, en determinados días y horas las colas para comprar el billete puede ser largas, por ello mejor no ir nunca con la hora pegada. La organización en las taquillas de las estaciones es buena y todo el proceso de compra es rápido y se puede hacer siempre con tarjeta de crédito o efectivo.

Si pensáis viajar a Corea del Sur, valorad si en vuestro caso os interesa o no comprar la KR Pass.

 

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Corea del Sur

Bukchon Hanok Village, el antiguo barrio de la nobleza de Seúl

por Cristina 25/07/2016
Bukchon hanok village

Seúl es una ciudad en la que tradición y modernidad conviven en armonía, basta recorrer el centro de la ciudad para ver como templos y palacios perviven a la sombra de increíbles rascacielos. Existe también un barrio muy peculiar en la ciudad desde el que disfrutar de vistas únicas: Bukchon Hanok Village. Cercano a algunos de los palacios de Seúl y al santuario Jongmyo, este barrio de casas tradicionales y calles empinadas es una atracción por si solo.

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Amigos viajerosEntrevistas

Sonrisas de Bombay: el viaje que cambio más de una vida

por Cristina 24/07/2016
Sonrisas de Bombay

¿Conocéis la ONG “Sonrisas de Bombay”? Si la respuesta es si, probablemente también habréis oído hablar de Jaume Sanllonrente, su fundador.

Este periodista se fue hace años de vacaciones a India y regresó de allí sin ganas de volver jamás. Sin embargo, India había cambiado algo en él, y Jaume volvió a ese país para quedarse y luchar por mejorar la vida de los niños más desfavorecidos de Bombay. Fundó la ONG Sonrisas de Bombay y desde entonces reparte su tiempo entre su Barcelona natal y el país por el dejó todo para emprender una aventura de final desconocido pero finalmente satisfactorio.

En esta corta entrevista vamos a descubrir más de Jaume, sus preferencias a la hora de viajar y lugares especiales en el mundo. Porque más allá del conocido activista social está el desconocido “Jaume viajero”

Aprovecho para invitaros a todos a visitar la página Sonrisas de Bombay y conocer más de este fantástico proyecto que está mejorando la infancia de cientos de niños.

De Barcelona a Londres. ¿Cuáles son los mejores recuerdos de tu año en la capital británica?
Aprendí a espabilarme por mi cuenta, a no disponer de apoyos y trabajar en cualquier cosa que surgiera para poder llegar a fin de mes. Fue una experiencia de aprendizaje muy grande.

Viajas a India unas vacaciones y aquel país te dejó impresionado… ¿Qué recuerdos tienes de ese viaje?
La sensación de impotencia y de indignación ante tanta injusticia. Aquel viaje supuso para mi la revelación de que no hay un primer y tercer mundo, sino que el mundo es uno sólo y que todos, como “compañeros de mundo” nos tenemos que apoyar. Es nuestra responsabilidad como habitantes de este planeta.

Hoteles de lujo, monumentos magníficos, una historia que parece una novela. India es todo eso, pero también es pobreza, suciedad, caos,… ¿En qué ha cambiado aquella primera visión de ese país asiático ahora que parte de tu vida transcurre allí?
Lógicamente, son ya muchos años, más de diez, desde mi primera incursión en la India y la imagen varia en que uno conoce mucho más profundamente el país. Pero aquella primera sensación de injusticia la sigo teniendo a día de hoy. La única diferencia es que mi trabajo consiste en paliarla.

Mumbai es una de las más modernas ciudades indias, en ella conviven la riqueza y la pobreza más absolutas. ¿Cómo gestiona un extranjero esas diferencias tan extremas?
Uno se acostumbra a convivir con esa realidad, aunque choque. También me he dado cuenta de que en ciudades como Mumbai ese enorme contraste es más visible, pero esta diferencia abismal, la coexistencia de la riqueza más grande con la pobreza más absoluta, existe también en cualquier otra ciudad del mundo, aunque a veces no la queramos ver.

Cuando te planteas comenzar a trabajar en el proyecto SONRISAS DE BOMBAY, sabías que ibas a dar un giro radical a tu vida. Una cosa son unas vacaciones en India y otra muy distinta convertir ese país en tu segunda residencia. ¿Temiste no ser capaz de soportar algunos cambios? ¿Qué fue a lo que más te costó adaptarte?
El miedo al cambio es algo humano y estoy seguro de que lo experimenté, pero lo cierto que no lo recuerdo nítidamente. Creo que dediqué tantos pensamientos y esfuerzos para pasar a la acción, que aquel miedo natural quedó en segundo o tercer plano.

Por supuesto, la adaptación me costó muchísimo. Pasar de tener todas las comodidades en Barcelona a una vida muy precaria como la que viví en aquellos primeros años fue algo nada fácil. Pero el ser humano se acostumbra a todo.

Ahora me gustaría conocer un poco más al Jaume viajero, y cuáles son tus gustos al respecto. Preguntas concisas, respuestas breves. ¿Listo? Pues adelante:

Un continente
Asia

Una ciudad
Bangkok y Lisboa

Un país
Portugal

Un monumento
La Sagrada Familia

Un amanecer
El de Bombay.

Y una puesta del sol
La de Altafulla, pueblo en el que pasé mis veranos durante la niñez.

Una vista sublime
Mi pareja despertándose por la mañana.

Una playa
Cualquiera de la isla de Boracay, en Filipinas. También Koh Tao, en Tailandia; o Espalmador, entre Ibiza y Formentera.

La mejor compra
La que uno haga en un mercado para cocinar a amigos.

Un restaurante
Condoms & Cabbages, en Bangkok

Ese rincón especial
Neil’s Yard, una pequeña plaza bastante escondida, en la zona de Covent Garden (Londres)

Viajar con calor o frío
Calor

Un río
El Ganges

El mejor lugar para hacer fotografías
India

Lo que nunca falta en tu maleta
Un buen perfume.

Un edificio
La Estación de trenes Victoria Terminus, en Mumbai. Es maravillosa.

Un parque o jardín
El Hide Park, en Londres y el Central Park, en Nueva York.

La gente más fotogénica
Los beneficiaros de los proyectos de Sonrisas de Bombay, especialmente cuando sonríen.

El país donde te has sentido como en casa
Portugal

Qué añoras cuando estás lejos de casa (de la india y de la española)
A los míos.

Un medio de transporte
El rickshaw

El viaje más complicado
Aquél en el que te acompañe la persona equivocada

Un destino en España
Madrid

Por un momento imagina que tienes que vivir en un lugar para siempre, no podrás abandonar ya ese rincón de la Tierra que hayas elegido. ¿Cuál sería el tuyo?
Aquel en el que estén mis seres queridos. A día de hoy, ése sería Barcelona.

Por último cuéntanos ese momento viajero que no quisieras volver a vivir…
Cuando regresaba a Bombay desde Filipinas donde había escrito “La canción de la concubina”, me di cuenta, al llegar a la India, que había perdido el pasaporte en algún punto del viaje. No me dejaron regresar al país y sólo un salvoconducto para regresar a España y hacer de nuevo pasaporte y visado, me sirvió para volver a entrar en el país. Encima al haber denunciado la pérdida, cada vez que entraba a Bombay durante varios meses saltaban todas las alarmas y debía someterme a largas entrevistas en Inmigración.

… y eso otro que quisieras vivir mil veces
Un viaje que hice a Andalucía una Semana Santa de hace mucho tiempo junto a mis padres.

Probablemente Bombay y Barcelona sean las dos ciudades que mejor conoces. ¿Qué cosas le dirías a cualquier viajero que no deje de hacer si las visita?
Para Bombay siempre doy una recomendación, que es alojarse en una zona distinta a la que recomiendan la mayoría de guías. Generalmente se recomienda alojarse en el sur de la ciudad, la turística zona de Colaba. Efectivamente es una zona que está muy bien, muy amable en todos los sentidos y con un gran número de hoteles llenos de turistas, pero en mi opinión es mucho mejor alojarse en Bandra, una zona local llena de restaurantes, tiendas y cosas para hacer, una zona muy viva.

Le recomendaría a un viajero que si pasa por Bombay no se olvide de visitar proyectos de Cooperación al desarrollo, como los de Sonrisas de Bombay, ya que uno puedo ampliar su visión sobre el país y la realidad en la que viven millones de ciudadanos a causa de la falta de compromiso con los DDHH por parte de sus gobernantes.

Pasearse al atarceder por el Bandra Bandstand, ver el mercadillo de Chor Bazar los domingos, ir a la playa de Juhu y comer pescado en Gajalee o Mahesh, dos de mis restaurantes favoritos.

Y para Barcelona recomendaría perderse por el barrio Gótico, por el Eixample, comer un arroz en Ca La Nuri, al borde la de la playa, y ver las impresionantes vistas de la ciudad desde Tibidabo o Montjuich.

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Europa

El río Sena vs el río Támesis

por Cristina 22/07/2016
Río Támesis

París y Londres son sin duda dos de las ciudades más visitadas del mundo. Unos prefieren la capital francesa, otros la británica. Museos, palacios, jardines e incluso cementerios son merecedores de figurar en cualquier guía de viaje que quiera acercarnos a los lugares más interesantes de ambas ciudades. Las dos tienen algunas cosas en común. Mi colega Cristina (Ida y vuelta-Blog de viajes) y yo hemos elegido una de ellas para retarnos en este post: los ríos que cruzan estas ciudades. Os contamos porque cada una elige uno de esos ríos y os invitamos a que nos digáis de que río sois. ¿El río Sena o el río Támesis?

Cris: el río Sena

Río Támesis

La mayoría de las ciudades han nacido junto a un río, es cuestión de supervivencia. París nació en una isla de ese río, el Sena. En la Île de la Cité creció una de las capitales del mundo y en ella se encuentran algunas de sus edificaciones más emblemáticas. Un río que divide la ciudad no sólo geográficamente y que se ha convertido en un referente para todo visitante de la Ciudad de la Luz. París sin el Sena no sería igual. Me quedo con el río Sena porque:

*Porque sus puentes son magníficos, diversos y únicos. ¿En qué lugar del mundo sino en París, se puede llamar Pont-Neuf al más antiguo?

*Porque ¿qué otra ciudad puede tener dedicada una bella canción a los puentes que cruzan su río? Pues París y el río Sena: “Sous les ponts de Paris”.

*Porque según paseas por sus riberas te vas encontrando alguno de los más importantes museos del mundo: el Louvre y el Museo d´Orsay se sitúan uno frente al otro y ambos junto al Sena.

*Por los bouquinistas, esos vendedores tan parisinos, tan del Sena, que venden postales, grabados, libros antiguos y revistas a las orillas del Sena.

*Porque en una de las ciudades más románticas del mundo el Sena añade un plus, con sus muelles y sus bateau-mouche en los que se puede pasear, cenar y contemplar.

*Porque junto al río y en el río nació la ciudad y su magnífica catedral es una joya ribereña y gótica.

*Porque pocas veces un río ha puesto una barrera divisoria tan palpable entre una orilla y otra. Aún hoy la Rive Droite aúna la grandeza y el poder, mientras que la Rive Gauche es intelectual, revolucionaria y existencialista.

*Porque la Torre por excelencia no podía estar situada en otro sitio: junto al Sena.

*Y porque al fin y al cabo París sin el Sena no hubiera sido la magnífica y bella ciudad que es.

Kris: el río Támesis

Río Támesis

El río Támesis es el gran río Británico y uno de los más famosos y limpios del mundo. Por sus aguas han pasado reyes y piratas, en sus orillas se ahorcaba a los delincuentes y al bajar la marea había un enjambre de pilluelos que rebuscaban en su arenales cualquier cosa de valor. Hoy en día a su paso por la ciudad de Londres lo cruzan 33 puentes y es tan caudaloso que por él se pueden ver pasar desde embarcaciones de recreo a cargueros de gran tamaño. Recorrerlo es pasar por barrios elegantes pero también por zonas más deprimidas como podría pasar en cualquier otra ciudad. ¿Por qué me quedo con este río?

*Por el Big Ben y el Parlamento, símbolos de Londres, reflejados en sus aguas.

*Por los paseos recorriendo el barrio de Chelsea que terminan en uno de los puentes más bonitos de la ciudad sobre el río Támesis: el Albert.

*Por el Puente del Milenio que nos lleva de la Catedral de San Pablo a la Tate Gallery.

*Por la torre de Londres y su vecino y levadizo Puente de la Torre.

*Por ver desde el South Bank los edificios más modernos, imagen de la actual City.

*Por poder cruzar uno tras otro cada uno de sus puentes y sentir que pasas del Londres más moderno al más clásico

*Por saber que la marea ha bajado al ver en alguna orilla barcas varadas esperando que de nuevo suba el nivel del río para poder navegar.

*Por tener la opción de poder subir al London Eye y ver el curso del río Támesis desde las alturas

*Por caminar contemplando el río por esos tranquilos paseos llenos de árboles y farolas victorianas.

*Por rememorar mientras paseas imágenes de películas como Match Point, Love Actually o El diario de Bridget Jones.

*Y porque solamente de este río podían sacar agua Coca Cola para venderla embotellada.

 

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Cristina

¡Hola! Mi nombre es Cristina, madrileña y apasionada de los viajes. Desde hace casi una década escribo mis experiencias por el mundo en Kris por el Mundo. Aquí podéis encontrar recomendaciones, curiosidades y muchas ideas para organizar vuestros propios viajes.

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