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Puerto Rico

Puerto Rico, la isla del encanto

por Cristina 30/06/2016
Puerto Rico

Parece que Puerto Rico se ha empeñado en cruzarse en mi camino y convencerme para que vaya a conocer los tesoros que encierra su territorio a orillas del Caribe. Primero fue mi amiga Laura, una puertorriqueña afincada en Chicago la que me descubrió la infinidad de actividades de las que se puede disfrutarse en su país. Más tarde, una compañera de trabajo me habló maravillas de la semana que había pasado recorriendo la isla. Y pocos días después me encontré rodeada de colegas bloggers en Pangea The Travel Store, la tienda de viajes más grande del mundo, y es que en sus 1.500 metros cuadrados se pueden encontrar viajes a todos los rincones del planeta, una cafetería donde sentarse con los amigos a preparar la siguiente escapada, dos auditorios donde desarrollan una intensa agenda cultural gratuita con una programación permanente de actividades y eventos (exposiciones de fotos, charlas de viajes, catas de vinos, presentación de un libro…) y una tienda donde adquirir gran selección de artículos que todo viajero pueda necesitar: guías Lonely Planet, libros de viajes, maletas, cámaras GoPro, merchandising de la marca PANGEA,…

Pangea Travel Store

El motivo de esta reunión informal de la que os hablo era, en primer lugar, darnos a conocer Puerto Rico, la isla del Encanto. Para muchos, el nombre de este país les traerá a la cabeza poco más que playas y la imagen de famosos puertorriqueños como Ricky Martin o Jennifer López (ojo, que esta mujer que canta, baila y actúa realmente nació en el Bronx, aunque de padres de Puerto Rico). Pues ¡¡sorpresa!! Puerto Rico es mucho más. En sus 9.104 km2 este país encierra ciudades coloniales, bosques tropicales, bahías de aguas bioluminiscentes y sí, playas. Impresionantes playas. Más de 400 kilometros de playas paradisíacas. Arena blanca, mar azul… (anda, como la canción de Romina y Albano). Además las actividades que ofrece Puerto Rico a quienes visitan el país son de los más variado, desde buceo o surf en las playas, a clases de salsa, degustación de su sabrosa gastronomía o jornadas de compras en las mejores tiendas.

Puerto Rico

Si yo pasara una semana allí, ¿cómo sería mi viaje a Puerto Rico a la vista de todo lo que nos contaron?

  • Seguramente buscaría un hotel cerca del mar, nada de todo incluido, en Puerto Rico no quieren que los viajeros se queden todo el día encerrados en un complejo hotelero sin descubrir su país. Prefieren que salgan en busca de la historia y el patrimonio de la isla.
  • Alquilaría un coche, las carreteras puertorriqueñas son buenas y siendo el país pequeño seguro que es fácil y cómodo recorrerlo en un vehículo propio.
  • Me perdería por las calles adoquinadas con casas de colores de San Juan de Puerto Rico hasta llega al Castillo del Morro con sus anchas murallas en seis niveles. Seguramente haría la visita de la ciudad en sábado para poder conocer el mercado agrícola natural que tiene lugar ese día dentro del Museo de San Juan.
  • El bosque tropical de Yunque estaría en la lista de visitas imprescindibles en ese viaje pues se trata de un lugar con una gran biodiversidad donde conocer la flora y fauna autóctonas de Puerto Rico (seguramente me cruzaría con alguna rana coquí, llamada así porque su croar suena de ese modo: co-quí). Intentaría ir hasta allí en un día claro para disfrutar de espectaculares vistas de la isla, el Mar Caribe y el Océano Atlántico y desde allí ir a la playa de Luquillo para almorzar o picotear frituras, pescado frito, mariscos, dulces caseros, agua de coco frío, etc. Huuum, se me hace la boca agua solamente al pensarlo.
  • Con el surf no me atrevería (¿habrá tiburones por esos mares?) pero lo que no perdonaría sería lanzarme en la tirolina más grande del mundo. Está en Orocovis  y su recorrido tiene nada menos que 2,5 kilómetros y durante él se alcanzan hasta 150 kms por hora. ¡¡¡No me lo pierdo!!!
  • Para pasar de ver la tierra desde las alturas a verla por dentro iría a las Cavernas del río Camuy con sus túneles subterráneos y que según dicen no tienen nada que envidiar a otras cuevas más conocidas mundialmente.
  • Una de las cosas que más me llaman la atención son las bahías luminiscentes, sin duda un lugar con cierta magia que habría que visitar durante una noche preferiblemente sin luna llena y de ese modo apreciar el efecto en todo su esplendor. El efecto de la fotoluminiscencia lo producen microorganismos que viven en el agua, y  aunque esto ocurre en determinados lugares que tienen aguas cálidas, solamente en Puerto Rico se puede ver todos los días.
  • Y hablando de más cosas que baten records en Puerto Rico, no podría faltar una visita el Observatorio de Arecibo donde está radiotelescopio más grande del mundo. Ha aparecido en varias películas de Hollywood y forma parte del Registro Nacional de Lugares Históricos de Puerto Rico.
  • Por supuesto visitaría alguna playa para disfrutar de sol de Caribe. Puede que fuera Piñones para bañarme en las pozas que el agua del mar deja entre las rocas, pero no dejaría de conocer Playa Flamenco, localizada en la pequeña isla Culebra y recientemente nombrada por una prestigiosa publicación como una de las mejores treinta islas secretas del mundo por su belleza natural.
  • Con mi afición a la fotografía seguro que pasaría el día retratando gentes y lugares, siempre a la búsqueda de algún flamboyan florecido (es el árbol nacional de Puerto Rico) para llenar de color esas imágenes.
  • ¿Sabéis donde nació la Piña colada? En Puerto Rico, en el restaurante Barrachina, de modo que antes de cenar en algún restaurante del barrio de Condado, pasaría por allí para tomar ese cóctel famoso en el mundo entero y acabaría la noche bailando salsa en La Factoría.

Puerto Rico

¿A que el plan suena fantástico? Y es que Puerto Rico, la isla del Encanto, ofrece infinidad de atractivos para ser competencia de otras islas vecinas y más conocidas del Caribe. Además, uno de los mejores rones del mundo se fabrica allí. ¿Qué no lo sabiáis? Bueno, yo tampoco, pero en la reunión de PANGEA, además de aprender mucho de Puerto Rico tuvimos también la presencia de  Álex Zambrano, Rum Ambassador para España de Ron Don Q. Él nos explicó los diferentes tipos de ron que produce la marca Don Q así como el modo de elaboración de cada uno de ellos, desde el Cristal al Añejo.

Y con uno de ellos nos preparó el “cóctel sin nombre“. ¿La razón de no haber sido bautizada esa bebida? Que los encargados de ponerle nombre somos nosotros, el grupo de bloggers allí reunidos. Cada uno presentará una opción, y la que más guste no solamente pasará a la posteridad dando nombre al cóctel, quien haya dado en el clavo y logrado el nombre más apropiado ¡¡¡se marchará una semana a Puerto Rico!!

Esto de dar nombre a una bebida puede parecer sencillo, pero para mi no lo es. Se me han pasado bastantes por la cabeza, pero unos me parecían simples, otros demasiado complejos y en algún caso he visto que algún colega se le ha ocurrido algo parecido. De modo que con la receta en la mano, he decidido preparar yo misma el cocktail a ver si me inspiro.

Puerto Rico la isla del Encanto

Y parece que ha surtido efecto. Después de mezclar todos los ingredientes, servirlos y probar el resultado, tengo nombre para este cóctel cuya base debía ser el Ron Añejo Don Q, pero que yo he sustituido por Don Q Gold (gracias por el regalo a las destilerías, sin él no hubiera sido sencillo hacer el cóctel, he ido en busca del zumo de Guayaba a varias grandes superficies y por curiosidad he buscado los rones de Don Q sin éxito). Creo que hay que promocionar este tesoro líquido de Puerto Rico. Y si no, mirad lo que dice mi amiga Laura:

“¿¿¿Que si lo conozco???Es el mejor ron de Puerto Rico. Lo que sucede es que la produccion es mas limitada que el de Bacardi, el cual es mas conocido y le hacen tremenda propaganda en EEUU. En Puerto Rico, los que saben de ron de calidad, toman Don Q. Lo destila Serralles, en Ponce.” (Laura Arteaga)

Después de las palabras de Laura, de haber vuelto a beber esa mezcla de tono anaranjado y de haberme cruzado con un árbol del que no tenía información, tengo que deciros que finalmente bautizo el cóctel como:Puerto RicoEste nombre es un homenaje al árbol nacional de Puerto Rico que llena de color el país, desde las calles de sus ciudades a los bosques tropicales y cuyas flores tienen un color rojizo que en determinados momentos es muy similar al del cóctel que hemos preparado . También y para dejar patente que es un cóctel con sabor tropical ¿qué mejor que mencionar el Caribe pero con un guiño hacia ese Ron Q que se utiliza en su elaboración?

Por último, y es que como soy muy curiosa he querido saber si de verdad el Ron Don Q es el ron de puertorriqueños. Esto es lo que he descubierto y sus recomendaciones en relación a los cócteles:

¿Cúal de los rones de Don Q es tu preferido y  para que cóctel te gusta utilizarlo?

  • Me gusta el Don Q Blanco. El sabor es mas liviano. Me encanta tomarlo con Coca- Cola….le llaman Cuba Libre. También me gusta con las piñas coladas, un cóctel típico de Puerto Rico. (Laura Arteaga)
  • Don Q Cristal (ron blanco) para confeccionar el famoso Cuba Libre (ron con Coca Cola y unas gotas de limon). Tambien me gusta para el ToronQ (Ron Don Q Cristal con zumo de toronja) (Ramón Arteaga)
  • Don Q cristal – mezclado con coca cola , jugo de naranja (Rafael E Laboy Jr)
  • Don Q limon con el hielo (Gladys Escalante)
  • Prefiero el Ron DonQ Coco para el coquito y para cocinar.(Carmen Arteaga)
  • Don Q Cristal para “Frozen daiquiri” y en “Mojito”(Irma Vázquez)

¿Qué local (hotel, restaurante, sala de fiestas) recomiendas para tomar la mejor piña colada de Puerto Rico?

  • El Restaurante Santaella. Restaurante de comida puertorriquena “gourmet” que esta muy de moda en la isla. Esta localizado en Santurce, cerca de la Plaza del Mercado. El chef y dueño es mi primo hermano, Jose Santaella. (Laura Arteaga)
  • El Hotel Caribe Hilton, donde esta bebida nació. (Ramón Arteaga)
  • La gran mayoria de hoteles preparan deliciosas pinas coladas , en El Viejo San Juan Restaurant & Bar La Barrachina donde se dice se origino la bebida. (Rafael E Laboy Jr)
  • No sé, siempre lo preparamos en casa si lo vamos a beber, aunque las pocas veces que lo he bebido en restaurantes me ha gustado, no podría definir uno en particular (Carmen Arteaga)
  • Caribe Hilton (Irma Vázquez)

Ahora solamente queda soñar con ese la isla del Encanto, paraíso caribeño y con poder visitarlo. Puerto Rico, la isla del Encanto, me espera.

Si queréis conocer todos los nombres que se le dan a este cóctel los podéis ver aquí #PangeaMeLlevaaPuertoRico

Gracias por todo a Pangea, Ron D Q y la Oficina de Turismo de Puerto Rico
Imágenes:
Pangea, Turismo de Puerto Rico, Kris por el mundo, Amy M y Rosi Martínez-Beuchamp (vía Facebook)
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AsiaSri Lanka

Las damas de Sigiriya

por Cristina 27/06/2016
Las Damas de Sigiriya

Empezaba un nuevo día en Sri Lanka, el de nuestra visita a Sigiriya. Este lugar era uno de los pocos que yo conocía de este país antes de comenzar a preparar el viaje, por ello sin duda era uno de los momentos más esperados. Aún a fecha de hoy no está claro si la famosa y peculiar roca fue un palacio o un monasterio, pero de un modo u otro es igual de bella e impactante. Jardines, estanques o ruinas son algunas de las cosas que el viajero puede ver durante el tiempo que pase conociendo el lugar. Pero de entre todo ello yo tenía especial interés en contemplar a las Damas de Sigiriya de cerca.

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Sri Lanka

Diario de viaje Sri Lanka: el momento mágico de la subida a Pidurangala

por Cristina 26/06/2016
Pidurangala

11 de Marzo – Conociendo Aukana, Ritigala y Pidurangala

Abandonamos temprano Anuradhapura, nos marchamos hacia el sur con destino a Sigiriya, pero antes tenemos que hacer unas paradas para ver cara a cara al Buda de Aukana, pasear por la ruinas de Ritigala y subir a Pidurangala.
Después de desayunar y liquidar la cuenta del hotel, subimos al coche y volvemos a esas carreteras que nos siguen sorprendiendo por el buen estado en el que se encuentran. Son anchas y bien señalizadas… Lástima que conducen como conducen, es decir, tirando a mal (o lo que al menos nosotros pensamos que no es buena forma de ir al volante). También nos llama mucho la atención como se parecen todos los lugares por los que pasamos. Si son ciudades más grandes tienen el mismo tipo de edificios y tiendas; si son más pequeños enseguida vemos el templo budista y a veces una mezquita o templo hindú. Y de fondo siempre el color verde.
Poco antes de llegar a nuestro primer destino, el Buda de Aukana, tomamos una desviación de esa genial carretera por la que íbamos hasta ese momento y empezamos a viajar por una que aunque no es un horror nada tiene que ver con la anterior. El camino es bonito, a un lado se ve un inmenso lago al nivel de la carretera, y al otro, a un nivel inferior un bosque de cocoteros. Entretenidos con las vistas, cuando nos quisimos dar cuenta ya habíamos llegado. Nos bajamos del coche y lo primero que notamos fue el calor húmedo al que ya nos estábamos acostumbrando. Dejamos el coche y subimos una cuesta hasta las taquillas donde pagamos 750 rupias que al ver lo que había dentro se me clavaron en el alma. Nos quitamos los zapatos y tras caminar un poquito allí estaba. El horror. Una viajera me mandó una foto que no hacía imaginar que lo que me iba a encontrar fuera un lugar lleno de andamios tras los cuales se ocultaba el Buda. Antes de entrar me parecía un precio justo el que me cobraron por ver la mayor y mejor escultura de Buda de Sri Lanka, pero una vez dentro pasó a parecer un robo y así lo hice saber aunque evidentemente a ellos les daba igual. Cierto que la escultura la ves, pero sin perspectiva de ningún tipo, peor que ver una foto…. Así que os recomiendo que si lo tenéis en mente, antes de ir os aseguréis de que ya nada tapa esta fabulosa escultura, pues entre el precio y el desvío que hay que hacer la cosas es como para pensarla.

Pidurangala

Volvimos al coche bastante mosqueados, pero menos mal que enseguida se nos pasó al pensar que quedaba mucho día para que las cosas mejoraran. Así que vamos, rumbo a Ritigala, una montaña en la que íbamos a visitar los restos budistas de un monasterio, un lugar a medio camino entre Anuradhapura y Sigiriya al que no van muchos viajeros.

El conductor iba un poco perdido, tanto que se equivocó de camino y casi nos manda andando por un lugar que no era. Menos mal que lo debió de ver tan mal como nosotros y regreso a la carretera principal donde uno metros más allá encontramos varios tuk tuk. Ellos nos dijeron que la subida al monasterio era allí, pero que el coche no podría llegar por el estado de la carretera y que la distancia era de casi tres kilómetros. Así que la única forma era utilizar un tuk tuk que directamente nos dijo que el precio era 1000 rupias, algo que a mi me pareció exagerado. Y ni regateo ni nada. Si quieres subes y si no te vas andando. Al menos nos aseguró que ya no se paga entrada por visitar las ruinas, una cosa por la otra.

Dejamos nuestro cómodo y fresco coche para subir a nuestro transporte y llegar a las ruinas. Allí la vegetación era mucho más densa y la humedad mayor. Mucho calor, creo que donde más hemos pasado en Sri Lanka. Nuestra llegada coincidió con la de un colegio con montones de niños, y mientras ellos se organizaban aceleramos un poco el paso para adelantarnos y poder visitar el lugar con más tranquilidad. Durante la visita cruzamos un río, seguimos un sendero de piedra, pasamos por lo que debieron ser la habitaciones y también por los baños. Lo más curioso, un urinario en el suelo tallado y hasta con dos pies indicando donde debían poner los monjes los suyos.

PidurangalaFinalizada la visita fuimos a por nuestro tuk tuk y pillamos a conductor en plena siesta. Además es que hablamos en voz alta y ni se inmuto, estaba plácidamente dormido. A nosotros nos daba apuro despertarle (somos tontos, después de las 1000 rupias debía haber estado atento y hacernos hasta la ola al vernos llegar). Bajamos hasta el coche cuando ya empezaba a apretar de verdad el calor y cogimos carretera hacia nuestro siguiente campo base: Sigiriya

No tardamos mucho en llegar a la zona, pero antes de ir al hotel nos fuimos a visitar un lugar que iba a endulzar un día que había salido algo torcido. Se trataba de la roca de Pidurangala, un lugar poco visitado por turistas y que prometía regalarnos unas buenas vistas de Sigiriya.

Antes de subir a la roca le pedimos al conductor que nos parara para tomar una cerveza y así lo hicimos. Un rato de relax para comentar como estaba pasando el día y la expectación ante la siguiente visita. Cuando nos sentamos con nuestra cerveza, me daba apuro no ofrecer nada a Chami, así que le pregunté y me dijo que le apetecía una Coca-cola. Se la pedí… y aún estoy esperando un gracias o una sonrisa de agradecimiento.

Pidurangala

Llegamos a Pidurangala pasadas las tres de la tarde, hacía calor pero teníamos que empezar a subir si no queríamos que oscureciera, y como no sabíamos el tiempo que iba a llevar al visita, lo mejor era ponerse a ello cuanto antes. Yo había leído en el blog de Viajeros Callejeros que Chami, el conductor, les había acompañado en esta roca, y claro, yo le pregunté al conductor si lo recordaba ¡¡¡y me dijo que era la primera que iba a ese lugar!!! De repente no entendía nada, y apunté mentalmente hablar con Vanessa para que me dijera que podía estar pasando.

Pidurangala

Volviendo a la roca, lo primero que hicimos fue pagar la entrada y atravesar el templo budista de la base de la roca para comenzar el ascenso, primero por escaleras hasta una explanada en la que un gran Buda tumbado descansa bajo una roca. Las vistas desde ese punto ya empezaban a ser preciosas, todo verde y frondoso a nuestros pies. Nosotros emocionados con nuestro palo de selfie estábamos empeñados en tener un montón de fotos juntos, cosa que nunca puede ser…. pero el palo salió malo y fue aquí donde dijo que no quería funcionar. Se comenzó a girar, a no abrir…. aguantamos con él como pudimos, porque el propósito era firme.

Pidurangala

El camino por Pidurangala seguía ascendiendo desde este punto, pero la cosa si iba complicando más y más. Nada de escaleras, rocas de diferentes tamaños por las que subir, no había un camino concreto que pareciese el correcto… pero sabíamos que había que llegar a lo más alto, así que como íbamos pudiendo subimos y subimos. El último tramo de ascenso  nos hizo incluso dudar de estar en el lugar correcto debido al enorme tamaño de las piedras que había que trepar, pero valoramos el mejor modo de hacerlo y enseguida estábamos arriba, solos con Sigiriya ante nuestros ojos.
Sin duda fue uno de los momentos más emocionantes del viaje. Yo, que soy muy tonta, no pude evitar ponerme a llorar, pero de alegría, claro. Sigiriya fue uno de los motivos que me hizo empezar a organizar este viaje, y ahora estaba allí, a pocas horas de vivirla.

Pidurangala, Sri Lanka

Nos sentamos en lo alto de Pidurangala a disfrutar ese momento y a recuperarnos de la subidita. Todo lo que no había salido bien durante el día quedó borrado. Ese lugar y esos instantes eran nuestro regalo. Pero la paz duro poco, pues de repente empezó a llegar gente, primero una pareja, luego unos amigos y más tarde un pequeño grupo. Todos llegaban agotados y quedaban maravillados al ver cual era la recompensa al esfuerzo.

Pidurangala

Decidimos seguir investigando por la gran roca y durante el paseo por la parte más alta de Pidurangala disfrutamos de otras vistas de la roca más famosa de Sri Lanka y del fantástico paisaje de la isla. Lo pasamos en grande sin hacer nada especial, solamente estar allí.

Pidurangala

Llegó el momento de bajar y de nuevo hubo que hacer un estudio para buscar las rocas por las que nos resultará más sencillo descender desde lo alto de colina. Eso fue la parte fácil. Porque la difícil vino cuando nos confundimos en el camino de descenso. No sabemos como pero empezamos a bajar por un lugar que llegado un punto no dejaba seguir avanzando. Y todo fue por seguir a otros chicos que bajaban delante de nosotros. No sabemos aún como consiguieron llegar abajo por ese camino, o si siguen perdidos entre la vegetación, pero nosotros probamos varias rutas y era imposible por todas. Al final dimos la vuelta y conseguimos encontrar la ruta adecuada para bajar desde lo alto de Pidurangala, pero no antes de 20 minutos de idas y venidas.

Agotados y acalorados llegamos al coche dispuestos ya a llegar al hotel (Aliya Resort). Mejor dicho, al hotelazo, porque de verdad que lo era. Según Arturo demasiado moderno, pero a mi me gustó todo, desde la amplísima recepción hasta la piscina con vista a las rocas de Sigiriya y Pidurangala, pasando por los jardines o la decoración. Después del check-in y de un delicioso zumo de mango, nos fuimos a la habitación a soltar las bolsas y darnos una ducha que nos habíamos ganado pero bien.

Pidurangala

Cuando conseguimos estar presentables ya era completamente de noche y si algo malo tenía este hotel es que no había nada cerca para poder salir a cenar. Además se sumaba la paliza de coche durante el día, de modo que nos quedamos a cenar en el hotel aunque era lo más alejado del lugar donde yo hubiera querido estar, ya que había mucha gente, y al ser tipo buffet siempre había personas de acá para allá. Pero bueno, cenamos rico y variado, además de estar a pocos metros de una cama que resultó ser no solo grande sino también comodísima.

Antes de acostarme tenía que hacer una cosa, y era escribir a Vanessa de Viajeros callejeros y mandarla una foto del conductor para saber si realmente era la misma persona que ella me había recomendado. Y en cuanto la mandé una foto me dijo que no era la misma persona… así que ya nos empezaron a cuadrar muchas cosas. Hablé con Arturo y decidimos que al día siguiente íbamos a escribir un mail a Chami para que nos contara que había pasado y cual era el problema para que no hubiera venido él que era lo acordado.

Con una duda aclarada nos fuimos a la cama con algún picotazo de mosquito en las piernas tras pasar un rato de charla en la terraza de la habitación.

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India

El Taj Mahal, la tumba más hermosa del mundo

por Cristina 25/06/2016
La tumba más hermosa del mundo

Como una novia blanca y radiante el Taj Mahal deja sin habla a cualquiera que se acerque  hasta él. Bello, magnífico, único…. Lo que podría ser un precioso palacio con vistas al río Yamuna no es otra cosa que una tumba, eso si, la tumba más hermosa del mundo. Construida en mármol blanco su tono cambia del azulado al dorado dependiendo del sol, las nubes y la hora del día.

Probablemente uno pase solamente una vez en la vida por ese lugar que es el símbolo de la India y el mayor reclamo arquitectónico del país, leerá en guías y foros que la mejor hora para encontrarse con el Taj Mahal es esta o aquella, que vaya vestido de un modo u otro, que se contrate un guía o no. Sin duda cada viajero es un mundo y querrá exprimir su “momento Taj” para convertirlo en ese recuerdo único con el que tantos viajeros regresamos de India.

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Corea del Sur

Haedong Yonggungsa, el templo junto al mar

por Cristina 23/06/2016
Haedong Yonggungsa

No hay que hacer un gran viaje desde la moderna ciudad de Busan, una de las más grandes que ver en Corea del Sur, para llegar a Haedong Yonggungsa, uno de los templos más singulares del país. Este lugar es especial y se diferencia de otros muchos lugares de oración budistas en que está situado junto al mar cuando lo habitual en Corea del Sur es encontrar los templos en las montañas.

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Amigos viajerosCris vs Kris

¿Viajar con niños?

por Cristina 22/06/2016

Sin duda no es lo mismo organizar un viaje para dos que para tres, y menos aún si ese tercero es un niño. Cada vez son más las familias a las que nada se les pone por delante para coger a sus hijos y cruzar medio mundo con ellos. Hoy mi colega Cristina (Ida y Vuelta Blog de Viajes) y yo nos hemos planteado cuales son las ventajas de viajar con niños o sin ellos. Yo os cuento las pegas que encuentro a ir de viaje con niños pero desde el punto de vista de quien siempre viaja sin ellos; Cristina nos cuenta las ventajas, y con buen criterio porque siempre viaja con su hijo.
¿Y vosotros? ¿Cuales son los pros y contras de viajar con niños?

Cris viaja con su hijo

Viajar con niños

Desde que decidimos tener hijos sabíamos que nuestro modo de viajar iba a cambiar. Y así fue, lo cual no quiere decir que sea peor ni mejor que antes, sino que simplemente es diferente. Como muchas cosas en la vida no es todo positivo ni negativo aunque en esta ocasión voy a quedarme con todo lo bueno que me aporta viajar con mi peque y animo desde aquí a los que duden si se puede seguir viajando al ser padres a que sí, que por supuesto, aunque claro está con algunas adaptaciones.

*Viajar con niños te hace menos egoísta ya que te tienes que adaptar en la medida de lo posible a sus necesidades y gustos. La mayoría de los casos estos pequeños cambios repercuten en el bienestar de adultos y pequeños durante el viaje, así que compensa de sobra.

*Viajar con niños obliga a ir con más calma. Sí o sí. No puedes pretender visitar el mismo número de museos, ni de iglesias o caminar indefinidamente en larguísimos paseos. Si vas a un museo, por ejemplo lo ideal es seleccionar las obras que vas a ver, así en nuestro último viaje a Londres, en la National Gallery fuimos a tiro hecho a ver los “Embajadores” y la “Venus del Espejo”, eso no quita para que da camino viéramos otras obras, pero digamos que eso de vagar por un museo sin prisa debe olvidarse, sobre todo si los niños son pequeños porque se cansan y se enfadan.

*Cuando viajas con bebés tienes que llevar muchos bártulos pero, a cambio, no dan un ruido. Van donde tú quieres y no suelen protestar salvo que tengan hambre. Es una ventaja, los sientas en la silla y ¡en marcha!

*Al viajar con niños te haces experto en trenes turísticos o transportes curiosos que a veces, no siempre, resultan un modo magnífico de recorrer una ciudad y verla cómodamente creándote una impresión de conjunto que luego puedes ampliar.

*Cuando viajas con niños tus ojos se acostumbran a su mirada, que es diferente a la de los adultos. Se sorprenden y se fijan en detalles que a ti se te hubieran pasado y, en muchas ocasiones, te acerca al destino de modo insospechado.

*Viajar con niños hace que selecciones más los alojamientos. A veces resultan más caros por tener que coger habitación superior o la cama supletoria a precio de oro, pero me refiero sobre todo a buscar piscinas en verano, espacios para poder jugar y correr, menú infantil en el restaurante etc…

*Cuando viajas con niños ellos aprenden, no sólo del propio hecho de viajar que enriquece a cualquiera, sino que además adquieren hábitos como los de comer en sitios diferentes, dormir en camas distintas y escuchar otros sonidos. Lecciones de vida que uno agradece enormemente en el día a día.

*Viajar con niños hace que valores más lo que antes era habitual. Las escapadas en pareja o con amigos se convierten en algo esporádico y como todo lo que se sale de la norma, anhelado y divertido. Aunque… los echas de menos un montón y piensas….¡cómo le gustaría esto a mi peque si estuviera aquí!, ¡la próxima vez vuelvo con él!

Kris no quiere niños en sus viajes

Viajar con niños

Aunque soy chiquera y me lo paso bien con los niños (y al parecer ellos conmigo porque siempre tengo alguno alrededor) decidí que tener hijos era algo que me iba a saltar. Mi vida me gustaba como era y llegado el momento aposté por continuar el camino con mi pareja y ya está. Por supuesto a la hora de viajar lo hago siempre con gente adulta, aunque en alguna ocasión aislada he compartido viajes cortos con mi sobrina, a la que adoro; y precisamente esos viajes son los que refuerzan mi deseo de moverme por el mundo sin tener que llevar niños conmigo. ¿Las razones? A continuación:

*Para viajar con  niños tendría que dejar de hacer ciertas cosas que para mi forman parte del viaje a determinados destinos, como por ejemplo hacer parapente en Nepal o subir a Huayna Pichu. Y que nadie me diga “puedes subir tú y luego tu pareja, mientras el otro se queda con el niño”, porque yo quiero subir con mi marido, no sola….

*Como no tengo niños no me gusta tener que aguantar a los de los demás. Por eso cuando voy de viaje intento alojarme en lugares donde sea complicado encontrar familias con un montón de niños gritando como locos, pero si viajara con un peque sin duda tendría que intentar alojarme precisamente en esos lugares que tienen actividades infantiles, piscina y no se cuantas cosas más para solaz de los más pequeños.

*Los horarios con los niños son otros, y son esos los que sin duda hay que respetar: hora de levantarse, comer, merienda, irse a dormir… Bastante tengo con tener que cumplir horarios todo el año con la jornada laboral, cuando viajo no quiero estar pendiente del reloj. Me gusta comer cuando me entra hambre o tomarte una cerveza en el momento que me apetece, no aprovechando el potito del niño para hacer la parada de turno

*Al hacer la maleta soy bastante comedida, no me gusta cargar con cosas de “por si acaso”, quiero poder manejar sola mi equipaje. Viajar con niños supondría atender no solamente mi maleta o bolsa, también se añadiría a la lista de bultos el equipaje de un niño (qué hay que ver la de cosas que necesitan)

*Viaje donde viaje me encanta probar comidas nuevas, descubrir sabores especiales… pero claro, somos adultos y asumimos que algo nos puede gustar o no, puede estar picante o su aspecto puede no invitar a comerlo. Un niño funciona de otro modo… El quiere comer siempre lo que le gusta y no en todo el mundo ofrecen nuggets y perritos en cualquier rincón. (Sí, hay niños que comen de todo, pero otro dicen que no, y es que no)

*A la hora de organizar la ruta para un viaje tendría que pensar en si los lugares que vamos a visitar va a gustarle al peque o cuanto tardará en cansarse de ir de pagoda en pagoda. Igual en lugar de poder visitar las 32 que yo tengo en la lista tendría que ver 3 y luego pensar en que cosas que a mi me interesan poco o nada tendría que añadir a la jornada para que el niño tuviera también su momento de disfrute.

*Si vas con niños y un buen día te apetece, por ejemplo, alquilar una bici….pues en muchos países no podrás, porque no las hay para niños y mucho menos con asientos para ellos en las de adultos. Una vez más tendrás que sacrificar tus apetencias por las necesidades del niño.

*A todo esto, añadamos tema intimidad… porque cuando el retoño deja de serlo, se hace mayor y sigue compartiendo habitación con papá y mamá… Creo que no hace falta decir más.

*A pesar de todo esto que digo, también confieso que las veces que he ido de viaje con mi sobrina Lucia, la niña de mis ojos, lo he pasado genial. Se ha quejado, se ha cansado, ha protestado con la comida, se ha dormido cuando menos los esperabas… pero cuando luego ves su cara de emoción ante algo nuevo o escuchas sus preguntas curiosas, sin duda compensa todo lo demás. Viajar con niños de vez cuando en cuando no está del todo mal… El resto del tiempo, mejor sin niños.

 

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¡Hola! Mi nombre es Cristina, madrileña y apasionada de los viajes. Desde hace casi una década escribo mis experiencias por el mundo en Kris por el Mundo. Aquí podéis encontrar recomendaciones, curiosidades y muchas ideas para organizar vuestros propios viajes.

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