Cuando era niña muchos niños en el colegio hablaban de “su pueblo”. Se iban en verano o en Semana Santa. Mientras, yo me iba a la playa, porque nosotros no teníamos pueblo ni otro lugar al que ir. Cosas que se piensan cuando se es niño. Lo que nunca hubiera imaginado entonces es que pasados los años mi familiar iba a adoptar un pueblo. O un pueblo nos iba a adoptar a nosotros. Ese pueblo es Albalate de Zorita, en Guadalajara. Llegamos a él hace años cuando mis padres buscaban un lugar para hacerse una casa en la que disfrutar de la jubilación y alejarse de la ciudad por temporadas. Poco a poco nos hemos ido acostumbrando a pasar allí fines de semana para disfrutar de la naturaleza y de la cantidad de lugares atractivos que hay en la Alcarria Baja.
Son muchas las razones por las que merece la pena quedarse a dormir en Guadalupe. Para mi, la principal, es poder disfrutar con calma de esta bonita localidad serrana rodeada de montañas en la que se respira aire puro y cerca de la cual se pueden dar agradables paseos por la montaña. En nuestro caso llegamos a Guadalupe una tarde que aprovechamos para disfrutar de esos deliciosos platos que comer en Extremadura, dimos un paseo y tras una noche de descanso, regresamos al día siguiente para conocer con detalle el impresionante Monasterio de Guadalupe.
Nunca hubiera imaginado que íbamos a comer tan bien en Fuerteventura. Sin que la gastronomía de la isla cuente con una gran lista de platos típicos, está claro que han sabido sacar provecho a sus productos tradicionales y ofrecer a los viajeros lo mejor de su tierra (y su mar). Cuando llegamos a la isla, en la primera casa rural en la que nos alojamos, preguntamos por restaurantes en Fuerteventura. Lugares lejos de los núcleos turísticos en los que poder ir a comer o cenar. Desde aquí tenemos que dar gracias a nuestros anfitriones porque todas sus recomendaciones fueron excelentes. Ahora, me animo también a compartir con vosotros los restaurantes que más nos gustaron en esta isla de las Canarias.
Son muchas las playas paradisiacas que ver en el Algarve. Las orientales son perfectas para practicar surf y la mayoría de ellas están rodeadas por esos acantilados dorados que atraen a tantos bañistas y turistas. Por el contrario, las playas de la parte occidental, son grandes arenales. Playas kilométricas en el que el horizonte es el límite. Una de esas playas, mi preferida de entre todas las que he conocido en el Algarve, es Praia do Barril. Una preciosa playa de arena fina y dorada en la que se puede ver un singular cementerio de anclas que llama la atención de todo el que pasa por allí.
La mayoría de los que emprendemos viaje a Camboya lo hacemos con destino a un lugar muy concreto: Siem Reap y los templos de Angkor. Es sin duda el objetivo de miles de turistas que cada año visitan uno de los lugares religiosos más impresionantes del mundo. Para muchos, su viaje a Camboya termina ahí. Ni tan siquiera se plantean visitar la capital del país, Phnom Penh. ¿La razón? Han oído tantas veces que esa ciudad no merece la pena, que no tiene nada interesante y que además es peligrosa que directamente se olvidan de ella.
Si visitas el Algarve y quieres conocer algo más de esta región que sus playas, te recomiendo que en tu ruta incluyas una excursión a Estoi, un precioso pueblo del interior. Es una escapada perfecta a incluir entre los lugares que ver en Faro, la capital del Algarve.
