que ver en Sighisoara, Rumanía

Que ver en Sighisoara, la ciudad más bonita de Rumanía

Lo mío con Sighisoara fue amor a primera vista. Y eso que llegamos de noche. O puede que precisamente por ello. Porque cuando cae la noche Sighisoara se tiñe de dorado para mostrar su cara más mágica. Pero llegó el día, y a pesar de que el cielo estaba cubierto, la ciudad me siguió conquistando con sus calles empedradas, sus casas de colores del siglo XVI, sus torres y ese ligero aire de abandono que la hace no ser perfecta y la convierte en real. Dentro y fuera de su ciudadela hay una puñado de lugares que ver en Sighisoara. Pocos monumentos pero muchos rincones encantadores. Lo mejor de esta pequeña ciudad de Transilvania es caminar sin rumbo por las pocas calles de su ciudadela.

que ver en Sighisoara, Rumanía

Se puede disfrutar de todo lo que hay que ver en Sighisoara en una mañana y aprovechar el resto del día para conocer algún lugar de los alrededores. Así lo hicimos nosotros. Reconozco que invertimos más tiempo del que hubiera sido necesario para conocer esta ciudad, la más bonita de Rumanía. Pero no es Sighisoara un lugar para visitar con prisas. Merece la pena relajarse y recrearse en el placer del viaje lento, ese en el que te olvidas del reloj y piensas «si no puedo ver dos cosas, pues veo solo una».

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Nosotros estuvimos hasta pasada la hora de comer en la ciudad, y aún así tuvimos tiempo para ir por la tarde hasta Viscri, una bonita población rural con una iglesia fortificada sajona. Otro de esos lugares Patrimonio de la Humanidad que Rumanía guarda como tesoros dentro de sus fronteras y que merece ser visitado en un viaje a Rumanía. En el caso de Sighisoara, un tesoro hermanado con otro, en este caso alemán y también Patrimonio de la UNESCO: la ciudad de Dinkelsbühl, en Baviera.

Qué ver en Sighisoara

No hay duda de que uno de los lugares que ver en Rumanía es la ciudad natal de Vlad Tepes (sí, ese conocido como «el empalador»). Lo que hay que ver en Sighisoara se apiña en su recinto fortificado. Eso no quiere decir que no merezca la pena salir de él. Más allá de sus murallas hay algunas calles igual de bonitas y coloridas que dentro de la ciudadela, con la diferencia que las del exterior suelen estar muchos más tranquilas ya que los turistas pasan pocas horas en la ciudad y no cuentan con margen de tiempo para ir más allá de esa ciudadela que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

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Para descubrir lo que hay que ver en Sighisoara basta con recorrer una a una las cinco calles que recorren en paralelo el interior de la ciudadela. Más tarde se puede subir a la colina que domina la ciudad y por último salir a ver que hay más allá de las murallas. Hay que tener presente que es una ciudad muy turística, y al ser su casco histórico tan pequeño hay momentos en los que uno puede encontrarse con más visitantes de los que quisiera. Sin embargo, suelen ser grupos que dedican las primeras horas del día a la visita y cuando han hecho el recorrido de rigor parten al siguiente destino. Por ello, a primera hora, a partir del mediodía y sobre todo cuando cae la tarde, son los momentos perfectos para visitar la ciudad. Entonces sus calles están más tranquilas y resultan aún más encantadoras.

Piata Cetatii

Esta plaza fue nuestro primer contacto con los lugares que ver en Sighisoara el día que pasamos en la ciudad. Es la más grande de las plazas de la ciudadela y nuestro hotel estaba a pocos metros de ella. Cuando la alcanzamos no pude pasar de largo. Es de esos lugares que te hechizan. Todo resulta tan atractivo en ella, desde su aspecto medieval a la Torre del Reloj despuntado al fondo o las bonitas casas que la rodean que no encontraba el momento de dejar de admirarla y hacer fotos.

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No hay ningún edificio en esta plaza que sobresalga por belleza o importancia sobre el resto. Pero el resultado es tan armónico que la plaza deja claro que no hace falta tener un gran monumento para convertirse en excepcional. En sus antiguos edificios se han instalado tiendas de recuerdos y restaurantes. Yo hubiera preferido que no estuvieran allí, pero la única forma de esquivarlos es madrugar mucho para evitar que las tiendas estén abiertas si lo que quieres es una foto de postal.

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Torre del Reloj

Nuestro paseo nos llevó hasta uno de los edificios más bonitos de la ciudad: la Torre del Reloj. En su momento fue la entrada principal a la ciudad y una de las catorce torres que tenía la fortaleza y de las que hoy solamente quedan nueve. Ubicada al este de la ciudadela, su altura es de 64 metros y es uno de los lugares más destacados que ver en Sighisoara. Si bien la torre data del siglo XIII, el reloj que la da nombre es del siglo XVII. Ese reloj contiene un carrillón con figuras de 80 cm de altura. Se supone que en algún momento del día se debe ver funcionar desde la calle, pero nosotros no tuvimos la suerte de comprobarlo. Lo que si pudimos ver fueron esas figuras de cerca desde el interior de la torre.

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Y es que esta torre está abierta a los visitantes. Su interior está ocupado por el Museo de Historia. No es una gran colección pero solo por ver el carrillón, sus figuras y las vistas de la ciudad desde lo más alto de la construcción merece la pena pagar la entrada y hacer el esfuerzo de subir las escaleras hasta lo más alto de la bonita torre cuya cubierta la forman unas preciosas tejas de colores.

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Muy cerca de la Torre del Reloj está la casa en la que nació Vlad Tepes. Su exterior se ha restaurado con mucho acierto, y su interior está ocupado por el restaurante Casa Drácula. Un cartel en el exterior anima a entrar y visitar la habitación en la que vino al mundo uno de los personajes rumanos más conocidos fuera de la fronteras del país. De esa habitación no os puedo contar nada porque nosotros no entramos.

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Stradela Cetății

Desde lo alto de la Torre del Reloj distinguí esta calle que me llamó la atención por sus pequeñas casas de colores. De modo que cuando bajamos de la torre no dudé en pasar bajo la torre y poner rumbo a la Stradela Cetății.

Que ver en Sighisoara

Para llegar a ella solo hay que abandonar la ciudadela por la Strada Turnului. En el punto en el que se bifurca, hay que elegir la calle de la derecha. Y allí está la bonita calle de la que os hablo. Una de esas olvidadas por los turistas y que curiosamente brinda una de las estampas más bonitas de Sighisoara con la Torre del Reloj como protagonista.

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Mencionar también la curiosa parte cubierta de la Strada Turnului, justo entre la base de la torre y la puerta de la muralla unos metros más abajo. Probablemente su función fuera la misma que la de la escalera de los estudiantes que luego os mencionaré. Una forma de evitar resbalones sobre el empedrado y que los viandantes estuvieran protegidos de la lluvia. Así que ya sabéis, si el día de vuestro paso por Sighisoara llueve, aprovechad este paseo cubierto para no mojaros.

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Iglesia del Monasterio Dominico

De regreso al interior de la ciudadela giramos hacia la derecha. Allí nos encontramos con esta iglesia gótica del siglo XV. Durante el siglo XVI fue la principal iglesia luterana de los sajones de la ciudad. La verdad es que no tiene mucho atractivo, como tampoco lo tiene el busto que a la izquierda de su fachada representa al famoso Vlad Tepes. Lo que si merece la pena es caminar hasta el mirador que hay en la parte posterior de la iglesia. Ofrece una perspectiva diferente de la ciudad y desde ese lugar se puede ver la Catedral Ortodoxa de la ciudad, construida en 1934.

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Torre de los Sastres

Nuestro paseo nos llevó hasta pequeña torre al norte de la ciudadela, pasando en el recorrido por delante del Ayuntamiento y de la Iglesia de San José. Ésta es un templo católico precedido por un pequeño parque que ofrece una bonita perspectiva de la torre y un lugar en el que descansar unos minutos.

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Las torres de Sighisoara llevan el nombre de los diferentes gremios, ya que eran éstos los que las defendían y pagaban tanto su mantenimiento como a los soldados allí apostados. Esta torre (Turnul Cizmarilor) pertenecía como su nombre indica a los sastres. Se construyó en el siglo XIV, pero su aspecto actual data del siglo XVII, momento en el que fue reconstruida tras un incendio. Con su aspecto de haber salido de algún cuento es una de las torres más singulares que ver en Sighisoara.

Otras de las torres que fuimos encontrando en la ciudad fueron la de los herreros (Turnul Fierarilor), la de los orfebres (Turnul Frânghierilor) o la de los carniceros (Turnul Macelarilor).

Strada Tâmplarilor

En ese punto encontramos tres calles paralelas que se dirigían al sur de la ciudadela. Había que decidirse por una. Y aunque más tarde las recorrimos todas, en ese momento la elegida fue Strada Tâmplarilor. La que sin duda es una de las calles más bonitas que ver en Sighisoara. Su suelo empedrado, sus cuidadas casas de colores, la ausencia de tiendas y sus vistas sobre la colina que domina la fortaleza la hacen un lugar lleno de encanto. Así que tomad nota para no pasarla por alto.

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Escalera de los estudiantes

«Mamá, no quiero ir a cole, que llueve». Esta excusa en Sighisoara no valía para nada. Y es que para llegar a la escuela, en lo alto de una colina, se construyó en el siglo XVII una escalera de madera cubierta (Scara Şcolarilor). En algún momento tuvo 300 escalones de los que hoy solamente quedan 175.

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Por ella subimos hasta la colina que domina la ciudad y que forma parte de la ciudadela. La subida no es muy costosa y durante ella se puede ver el mal estado en el que se encuentra la cubierta de esta curiosa escalera a la que mínimo la hace falta una buena limpieza con cierta urgencia. Una vez arriba, además de ver la antigua escuela se puede dar un paseo hasta la entrada de la Iglesia de la Colina (acceso de pago). Justo frente a ella se encuentra el cementerio alemán de la ciudad, recuerdo del pasado sajón de Sighisoara.

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Yo que soy muy dada a visitar cementerios, no podía saltarme éste. Dimos un buen paseo por su interior viendo infinidad de sepulturas en diferente estado de conservación. Es un lugar muy evocador, rodeado de vegetación y perfecto para olvidarse durante un rato del ajetreo de las calles de la ciudad. La torre que se ve en uno de los extremos del cementerio, cerca de la iglesia, es la Torre de los Orfebres.

Qué ver en los alrededores de Sighisoara

La ciudadela de Sighisoara es pequeña. Se puede ver perfectamente en unas 3 horas. Nosotros invertimos algo más de tiempo porque somos muy tranquilos y nos gusta recrearnos en los lugares por los que pasamos. Aún así, yendo despacio, no tardamos más de 4 horas en dar por concluida nuestra visita a la ciudad. Algo más de lo que había calculado y solo nos quedó tiempo en la tarde para ir a Viscri, una de las iglesias sajonas de Rumanía cercanas a Sighisoara. Otra de las fortalezas que queríamos visitar era la de Biertan, pero quedó para el día siguiente.

Os hablaré sobre esas fortalezas en otro post, pero quedaros con esos nombres porque ambos lugares merecen una visita y llegar a ellos desde Sighisoara, teniendo coche, no es complicado.

Alojamiento en Sighisoara

Entre todas las opciones de alojamiento en Sighisoara, después de dar muchas vueltas, elegí un bonito hotel boutique situado en la Escalera de los Estudiantes y Piata CetatiiFronius Boutique Residence. Ocupa la casa que perteneció a los Fronius, una familia sajona. Cuenta con 11 habitaciones en torno a un tranquilo patio interior y al hacer la reserva se puede escoger entre ellas. Nosotros nos alojamos en la Iarina, una amplia habitación que tenía a su favor la comodidad de las camas y las vistas. Pero en contra, que la bañera no tenía mampara ni cortina y ducharse sin llenar el baño de agua resultaba bastante complicado.

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En el precio estaba incluido el desayuno- Pero la verdad es que por los 80 € que pagamos por noche en este hotel, esperaba algo más tanto del alojamiento cómo del desayuno. Aún así su ubicación es buena y el hotel está lleno de rincones con encanto.

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Restaurantes en Sighisoara

Si buscáis un lugar para comer o cenar en esta bonita ciudad rumana os dejo aquí un par de lugares en los que cenamos nosotros. Pero recordad que cómo los turistas desaparecen en gran parte de la ciudad al caer la tarde, muchos restaurantes de la ciudadela cierran pronto o solo abren para comer. Sin embargo, basta abandonar la muralla y bajar por la Strada Turnului para llegar a Piața Hermann Oberth. Allí hay varios locales que hacen a la vez de restaurantes y bares de copas. Varios tienen terraza, por lo que son un buen lugar para tomar algo si el tiempo acompaña.

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Una de nuestras dos noches en la ciudad cenamos una noche en la ciudadela. En la Taverna Romaneasca de Piata Cetatii. Aunque hacía un poco de fresco, la verdad es que apetecía disfrutar de la tranquilidad de la plaza y sus bonitas casas iluminadas. Así que nos sentamos en una mesa en la plaza y pedimos embutidos, unas costillas asadas y un goulash de pollo con paprika que para mi gusto picaba de lo lindo. A esto sumamos cuatro cervezas y la cena nos salió por 28 €.

La otra noche estuvimos en La Piazzetta, en Piata Hermann Oberth. Esa noche llovía de lo lindo, el interior de los restaurantes estaba lleno, así que tuvimos que buscar una mesa en la terraza. Gracias a los toldos conseguimos cenar sin mojarnos. Esta noche cenamos a base de platos italianos y cervezas rumanas. La cuenta, con una entrada a a compartir, dos platos de pasta, un coulant de postre y tres cervezas fue de 26 €.

Cómo llegar a Sighisoara

Si vas a viajar a Rumanía y te vas a mover en transporte pública, toma nota de que a Sighisoara puedes llegar en tren o en autobús. El primero de estos medios de transporte une la ciudad de la que hablamos con Bucarest, Brasov y Cluj-Napoca. Los autobuses, con parada cerca de la estación de tren, unen Sighisoara con muchas ciudades entre las que se encuentran Bistrita, Brasov o Târgu Mures. La mejor opción para conocer horarios y frecuencia diaria es acercase a las estaciones tanto de tren como de autobús.

Nuestro medio de transporte fue el coche. Eso nos permitió sin duda viajar por Rumanía con más libertad, llegar a más lugares y conocer en menos tiempo más de este atractivos país. Llegamos a Sighisoara desde Brasov. El trayecto son unos 120 kilómetros y tardamos en recorrerlos cerca de dos horas. Algo más de lo que hubiera sido necesario debido a que se hizo de noche y comenzó a llover con mucha fuerza.

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El problema del coche en Sighisoara es que está prohibido circular y por supuesto aparcar en la ciudadela si no eres residente o te alojas en uno hotel de esa zona de la ciudad. La policía está apostada durante el día en la única puerta por la que se puede acceder en coche al casco antiguo de la ciudad. No dudan en multar. Pero si estás alojado en un hotel de la ciudadela, es suficiente decir en cual para que te dejen entrar.

Comentarios (08)

  1. Como creo ya te comenté, veo Sighisoara mucho más bonita y coqueta que cuando estuvimos hace unos añitos nosotros. Lo que más me gustó es la escalera de los estudiantes y la plaza, aunque no pasamos la noche y vimos la ciudad con todo el mogollón de gente que había buscando a Drácula.
    Lo de su habitación debe ser nuevo, nosotros cuando entramos en la casa había solo una estancia con un mural, una armadura y algunas armas supuestamente de Vlad Tepes.
    No sé si la elegiría como la más bonita pero sí es una parada imprescindible en Rumania.
    U abrazo guapa.

    1. Drácula es un negocio en Rumanía, está claro. Aunque a mi me choca que en una ciudad tan de cuento como Sighisoara se rinda homenaje a un personaje tan alejado del mundo mágico de hadas, princesas y duendes.
      Un abrazo grande.

  2. ¡Hola Kris!
    Seguí tu viaje por Rumanía por las redes sociales y debo confesar que Sighisoara fue mi lugar favorito. Me ha recordado mucho a Praga y a algunos de los pueblos medievales de Alemania, como Rothenburg ob der Tauber.
    No sabía que la ciudadela de Sighisoara fuera Patrimonio de la Humanidad. La verdad es que los centros históricos con calles empedradas y casas tan monas me pueden.
    Me ha encantado Strada Tâmplarilor, la escalera de los estudiantes y también el cementerio. La comida parece consistente y a muy buen precio.
    Ah! Me voy a poner a investigar quién es el tal Vlad Tepes, me ha picado mucho la curiosidad.
    ¡Un abrazo!

  3. Nosotros pasamos un día entero en Sighisoara y, como bien dices, fue más de lo necesario para visitar todos sus puntos turísticos, pero ¡aún así no queríamos irnos de allí! Es una ciudad encantadora, para pasearla sin prisas y agobios. Eso sí, aunque es verdad que es una ciudad muy turística, nosotros tuvimos la suerte de viajar entre temporadas y no encontramos ni mucha gente en las calles ni colas para los monumentos a ninguna hora.
    Si no me equivoco, el reloj de la torre se pone en movimiento a las 18.00, lo vimos y fue por la tarde.
    También entramos en la habitación del Drácula, para curiosear, y no nos impresionó mucho, parecía un poco artificial todo el decorado. Así que no perdisteis nada por no visitarlo.

    Muy bonito el reportaje, me hizo volver a Sighisoara y pasear por sus calles empedradas una vez más. No soy muy fan de «lo más bonito», pero decir la verdad, de momento no me viene una ciudad más bonita de Rumanía que ésta.

    1. Hola Kate. Dicen que para gustos los colores, y seguro que algunos encuentran otras ciudades más bonitas en Rumanía que esta de la que hablamos. Pero yo por mucho que piense creo que no hay otra igual. Tan coqueta, tan de cuento, tan recogida…
      Un abrazo.

    1. Seguro que te gusta, espero publicar mi ruta antes de que te vayas por si te fuera de ayuda.
      Sobre los libros, justo antes de viajar no leí nada. Pero con anterioridad había leído Drácula (aunque el autor nunca estuvo en Rumanía da muchas pistas sobre las supersticiones rumanas y habla de muchos lugares como si los hubiera visitado) y Todo lo que tengo lo llevo conmigo (de Herta Müller, Premio Nobel de literatura. Habla sobre la represión en tiempos de Stalin).
      Un abrazo

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