El Aeropuerto de Colonia-Bonn es la puerta de entrada a estas dos grandes ciudades alemanas. Es por tráfico de pasajeros el sexto aeropuerto de Alemania y uno de los pocos aeropuertos activos las 24 horas del día. Por él pasan cada año más de doce millones de viajeros que llegan de cerca de un centenar de destinos.
Aunque nosotros somos viajeros que organizamos desde hace muchos años los viajes por libre, cuando fuimos a Nueva York quisimos aprovechar para conocer lo más destacado de la Costa Este de Canadá. Teníamos solamente una semana para ese viaje y tras pensarlo decidimos que lo mejor era sumarnos a un viaje organizado que partiera desde Nueva York.
Aunque la mayoría de hoteles de Rumanía en los que hemos dormido me han parecido bastante bien, si me tengo que quedar con uno seguramente sería el que elegimos para dormir en Brasov, el Arce Boutique Hotel. Su ubicación a 5 minutos andando de la Plaza Sfatului me pareció perfecta. Cerca del centro pero alejada de su bullicio.
Amberes, conocida cómo la ciudad de los diamantes, es la segunda ciudad en población de Bélgica. Muchas veces olvidada por los que visitan las ciudades de Flandes, ir desde Bruselas a Amberes es tan sencillo que os aseguro que merece la pena invertir al menos un día en descubrir esta interesante ciudad en la que nació Rubens. ¿Quieres saber cómo llegar hasta ella?
Dicen que Brasov es una las ciudades más bonitas que ver en Rumanía. No voy a ser yo quien lo discuta, porque bonita es, pero personalmente creo que no tiene ese encanto que hace tan especiales a Sibiu y Sighisoara. Estas dos ciudades parecen sacadas de un cuento. La primera con esas singulares ventanas que parecen ojos. La segunda con sus torres y sus casas de colores. Brasov es más ciudad. Más gente, más ruido, más tráfico. Pero también hay un puñado de lugares que hacen qué Brasov sea un imprescindible en cualquier viaje a Rumanía.
Seguro que si vais a viajar a Colonia será para hacer turismo y sobre todo para ver la Catedral de Colonia, una de las iglesias más impresionantes del Europa y el monumento más visitado de Alemania (al menos eso dicen las estadísticas). Pero no solo de arte y museos vive el turista. También hay que alimentarse, y comer en Colonia os aseguro que es una placer.
