Chenonceau, el Castillo de las Damas en Francia

por Cristina
Chenonceau

El Castillo de Chenonceau es uno de los Castillos del Loira más bonitos y singulares. Su estampa sobre el río Cher es portada de muchos folletos por lo que seguro su imagen os será familiar. Nosotros lo visitamos en una ruta de Navidad por los Castillos del Loira. Diciembre de momento no es el momento en el que más turismo recibe este castillo. Sus jardines no tienen flores y los árboles han perdido sus hojas.

Para compensar esa triste estampa exterior, el interior de éste y otros muchos castillos del Valle del Loira se visten para conmemorar la llegada de las fiestas navideñas. Los árboles de Navidad ocupan los salones, las chimeneas se encienden y las cocinas parecen estar listas para preparar el mejor banquete navideño.

Castillos del Loira en Navidad ChenonceauCastillo de Chenonceau: historia (breve)

Fue en 1535 cuando el rey Francisco I, el mismo que mandó construir el impresionante Castillo de Chambord, incorporó Chenonceau a la lista de castillos reales. Su cuarto hijo, Enrique II, subió al trono a la muerte de su padre y decidió entregar la propiedad de esta propiedad a su favorita, Diana de Poitiers. Una decisión que dos siglos más tarde, durante la Revolución Francesa, salvó al castillo de la destrucción al no pertenecer a la casa real francesa.

Chenonceau

 

Precisamente con Diana, la amante de Enrique II, comenzó el desfile de mujeres por el castillo de Chenonceu conocido también cómo el «castillo de las damas». Fue Diana de Poitiers quien diseñó los jardines del castillo y el puente sobre el río Cher. Ese sobre el que más tarde Catalina de Médicis mandó levantar la Galería que ha convertido a Chenonceau en uno de los Castillos del Loira de visita imprescindible por su singularidad.

Cuando falleció Enrique II, su viuda, Catalina de Médicis, tardó poco en «invitar» a la amante de su esposo a abandonar el que había sido su hogar y devolver las joyas que le había regalado el monarca. Se hizo dueña y señora del Castillo de Chenonceau. Amplió los jardines y en la galería sobre el río Cher celebró fastuosas fiestas mientras que desde la pequeña sala verde con vistas al río dirigió Francia cómo regente de su hijo.

La última de las reinas que vivió en Chenonceau fue Luisa de Lorena, esposa de Enrique III. Tras el fallecimiento de éste, se retiró al castillo y vistió del color que imponía la etiqueta de la corte francesa: blanco. Vivió retirada y olvidada.

El siglo XVIII, el siglo de las luces, supuso la llegada al este castillo francés de Louise Dupin, hija ilegítima del banquero Samuel Bernard. Con ella regresó el esplendor a Chenonceau, lugar que comenzó a ser frecuentado por poetas, escritores y filósofos. Rousseau o Voltaire se cuentan entre sus invitados. Louise murió en este castillo a la edad de 93 años no sin antes haber salvado el castillo de la Revolución Francesa.

Marguerite Pelouze, en el siglo XIX, tomó la decisión de convertir el palacio y sus jardines en el escenario perfecto para una vida a la altura de sus elevados gustos. Se gastó una fortuna en restaurarlo con la intención de devolverle el aspecto que tuvo en la época de Diana de Poitiers. Un asunto político la arruinó y el castillo fue vendido una y otra vez hasta 1913, un año antes del inicio de la Primera Guerra Mundial.

Fue precisamente en esa guerra cuando encontramos a otra mujer íntimamente relaciona con Chenonceau. Era una enfermera, Simonne Menier, y el castillo era por esas fecha propiedad de su suegro, el senador y empresario Gaston Menier. Ella administró el hospital que el padre de su esposo había financiado e instalado en dos de las galerías del castillo y en las que fueron atendidos más de 2.000 heridos hasta 1918. Durante la Segunda Guerra Mundial, la familia Menier abrió la galería sobre el río Cher cómo un paso clandestino por el que escapar de los nazis.

Cómo llegar al Castillo de Chenonceau

Vamos a partir de que ya estamos en el Valle del Loira y queremos llegar a Chenonceau. Con coche es muy sencillo. Está a poco más de 30 kilómetros de Tours, a unos 45 de Blois y a solo 15 de Amboise. Os pongo estas tres ciudades como referencias por ser de las más importantes de esta parte del Loira y cualquiera de ellas buena base para hacer una ruta por los castillos de la zona. Si llegáis en coche, justo en la puerta del castillo hay un parking gratuito.

En el caso de que no tengas vehículo puedes llegar también a este castillo en tren desde Tours. La estación de Chenonceau está a apenas 200 metros de la entrada al castillo.

Chenonceau, el Castillo de las Damas

Para llegar a la entrada de este bonito castillo, tras adquirir la entrada hay que caminar por una avenida arbolada al final de la cual van apareciendo el edificio y los jardines. En invierno los árboles no tienen hojas, los jardines están faltos de flores, pero este paseo entre ramas peladas no deja de resultar un poco mágico, sobre todo si la niebla flota sobre el camino

ChenonceauChenonceau no es un castillo de grandes dimensiones. Puede parecer incluso pequeño cuando uno se acerca a su entrada. Desde los jardines solamente se ve el edificio principal de dos pisos. En cada una de sus esquinas una torre construida sobre los cimientos del molino medieval que había en este lugar. Sin embargo, basta rodear este edificio caminando por los jardines hacia el río Cher para ver la parte más atractiva y singular de este castillo: su larga galería que cruza el río Cher y que se sustenta sobre éste con cinco amplios arcos.

La llamada Torre del Marqués era parte de un castillo más antiguo que el que podemos visitar hoy en día y se encuentra a la derecha de la puerta principal del actual château.

Chenonceau

Interior del Castillo

Una vez en el interior se pueden visitar alrededor de 20 estancias. Todas están perfectamente conservadas, alguna incluso parece lista para que alguna de sus antiguas damas vaya allí a pasar la noche. Grandes tapices, pinturas de los más importantes artistas, suntuosos muebles antiguos. Y si visitáis el Castillo de Chenonceau en Navidad como hice yo, podréis además verlo decorado de una forma muy especial pues la mayoría de las estancias tienen algún adorno que anuncia que en breve llegarán las fiestas navideñas.

Piso principal

En la planta baja se encuentran la sala de guardia y junto a ella la pequeña capilla. A ésta se accede por una puerta coronada por una estatua de la Virgen. Las vidrieras son del siglo pasado, ya que las originales quedaron destruidas durante la Segunda Guerra Mundial. Un elemento que recuerda a las damas del Castillo de Chenonceau es la tribuna que domina la iglesia. Desde ellas las reinas escuchaban misa.

Castillos del Loira en Navidad ChenonceauPor otra de las puertas de la sala de guardia, a la izquierda de la gran chimenea que en invierno permanece encendida, se accede a la habitación de Diana de Poitiers, la favorita de Enrique de II y primera de las damas del Castillo de Chenonceau. Muebles renacentistas, una cama con baldaquino y sillones forrados con cuero de Córdoba forman parte del mobiliario.

ChenonceauComo detalle curioso, una escultura de bronce del siglo XIX que representa a la Diana de Anet, castillo en el que falleció la que fue favorita del rey y que vivió entre estas paredes. También merece la pena fijarse en el retrato sobre la chimenea. No, no es Diana de Poitiers. Es la mujer de su amante, la reina Catalina.

Justo al lado de esta habitación está el Estudio Verde, el cuarto desde que precisamente Catalina de Médicis gobernó Francia como regente de su hijo. Decoran la estancia pinturas de grandes artistas como Tintoretto o Veronese. Pero lo que destaca sobre todo es un gran tapiz en el que aparecen frutos y animales desconocidos hasta el descubrimiento de América.

Desde este estudio se pasa a la pequeña biblioteca, un salita en la que la reina colocó su mesa de trabajo. Basta mirar por las ventanas de la estancia para entender porque Catalina querría trabajar aquí. Una de las curiosidades de esta biblioteca es su techo, uno de los primeros artesonados conocidos en Francia.

Al otro del vestíbulo están los salones de Francisco I y de Luis XIV. En el primero se encuentra, rodeado de un lujoso mobiliario, una chimenea de la que dicen es una de las más bellas del Renacimiento. En el otro salón cuelga una obra de Rubens, el pintor más famoso de la ciudad belga de Amberes: «El Niño Jesús y San Juan Bautista».

ChenonceauLa Galería de Chenonceau

Desde la habitación de Diana de Poitiers o desde el vestíbulo se accede a la que sin duda es la sala más espectacular del Castillo de Chenonceau: la Galería sobre el río Cher. Este salón de baile mide 60 metros de largo, 6 de ancho y a él entra la luz por las 18 ventanas que se abren a río. En cada extremo ,una chimenea (aunque solamente una de ellas es auténtica, la otra es solo decoración).

ChenonceauEn Navidad, junto a cada una de ellas y sobre el brillante suelo ajedrezado se instalan imponentes árboles decorados. Fue en esta galería donde en la Primera Guerra Mundial se instaló un hospital. Durante la Segunda Guerra Mundial, el castillo estaba en la línea de demarcación: la entrada estaba en la zona ocupada, pero bastaba cruzar la galería para llegar a la zona libre. Por ello la Resistencia utilizó el castillo para ayudar a muchas personas a escapar de los nazis.

Cocinas

Un nivel por debajo de la galería se encuentran las cocinas del castillo. Para mi una de las estancias más entretenidas de visitar. Su arquitectura es gótica y la decoración, por supuesto, nada tiene que ver con la de las estancias de los pisos superiores. Aquí se puede ver la chimenea más grande del Castillo de Chenonceau, y junto a ella, el horno que se utilizaba para hacer el pan.

Una gran despensa era el lugar en el que almacenar los víveres y un cuarto con distintos ganchos era el utilizado para colgar la caza o la carne una vez descuartizada. En la Primera Guerra Mundial, cuando el castillo fue hospital, se dotó a las cocinas palaciegas de un equipamiento moderno que aún permanece en el Chenonceau.

Primer piso del castillo

Desde el vestíbulo se accede, a través de una puerta del siglo XVI, a la escalera. Se trata de una de las primeras escaleras de estilo italiano que se construyeron en Francia. Cómo veréis, otro de los muchos elementos que hacen especial a este Castillo de Chenonceau.

Desde el vestíbulo de ese primer piso se accede a otra serie de estancias entre las que destaca la habitación de las 5 reinas. Su nombre es un recuerdo a las 2 hijas de Catalina de Médicis, la reina Margot e Isabel de Valois (esposa de Felipe II), y a sus tres nueras: Isabel de Austria, María Estuardo y Luisa de Lorena.

ChenonceauSi bien Catalina de Médicis tenía su «despacho» en la planta principal de Castillo de Chenonceau, su habitación se encuentra en el primer piso, justo encima de la que fue habitación de Diana de Poitiers. Grandes tapices de Flandes decoran las paredes. Y en el techo, un artesonado con las iniciales de la reina y su marido entrelazadas.

ChenonceauFrente a estas dos estancias está el aposento que perteneció Gabrielle de Estrées, amante y favorita del rey Enrique IV. Actuó como una verdadera reina en la corte y fue madre de tres de los hijos de este rey. A uno de ellos, el Duque de Vendôme, pertenece la habitación contigua a la de su madre. Fue precisamente este personaje de la corte quien adquirió el Castillo de Chenonceu en 1624. Ambas estancias están decoradas con grandes chimeneas y muebles renacentistas.

ChenonceauSegundo piso

Hay que subir un piso más para llegar a una de las habitaciones más extrañas de este castillo. La de Luisa de Lorena, esposa de Enrique III. Cuando éste fue asesinado, la reina se retiró con un grupo de cortesanos a Chenonceau y vestida de riguroso blanco guardó el luto por su marido. La habitación conserva el techo original, completamente negro. A partir de él se ha reconstruido la habitación tal como debió ser cuando Luisa de Lorena se retiró al castillo. En ella hay penachos, cordones de viuda, lágrimas de plata y otros elementos relacionados con el luto. Todo ello en medio de un estricto color negro.

Jardines del Castillo de Chenonceau

Reconozco que el invierno no es el mejor momento para visitar los jardines de los Castillos del Loira. Faltan en ellos las flores y eso sin duda les resta color. Aún así, los jardines de Chenonceau están cuidados, sus parterres podados y merece la pena dar una vuelta por ellos pues forman parte del bello conjunto de este bonito castillo francés.

chenonceauJardín de Diana de Poitiers

Este jardín se encuentran justo a la izquierda de la entrada al edificio palaciego. Una serie de caminos dividen los parterres en ocho, y en el centro, tal y como estaba en tiempo de Diana de Poitiers, se ha vuelto a instalar una fuente. Con ello se ha conseguido mantener este jardín renacentista igual que era en la época de la amante de Enrique II.

ChenonceauAlrededor del jardín unas terrazas elevadas protegen los jardines de las crecidas del río Cher y permiten disfrutar de buenas vistas tanto de los jardines como del castillo.

ChenonceauPara tener otra perspectiva de la galería sobre el río se puede cruzar el canal que rodea estos jardines por un pequeño puente al fondo de los mismos.

ChenonceauJardín de Catalina de Médicis

Si Diana tenía un jardín, Catalina no iba ser menos. Su jardín se encuentra a la derecha de la entrada al castillo. En el centro, un estanque circular al que rodean los parterres del jardín. Desde aquí se tiene también una bonita imagen del castillo.

ChenonceauHay otro jardín llamado el jardín verde, con gran variedad de árboles, pero nosotros, por falta de tiempo, no visitamos esta zona ajardinada ni tampoco el laberinto.

La granja del siglo XVI

Este conjunto de casas del siglo XVI parecen pertenecer más a un pueblecito que a un palacio tan elegante como es Chenonceau. Resulta un lugar encantador, y aquí, en lo que fueron las antiguas caballerizas hoy se puede visitar la Galería de Carruajes.

ChenonceauEsta granja palaciega está junto a vergel de las flores y en el centro de la granja, durante todo el año, trabajan dos floristas que organizan la decoración del castillo cada día. Ya sea con flores frescas en primavera o con centros de flores secas y frutos en otoño o invierno.

Información práctica para visitar Chenonceau

Los horarios y precios para entrar al castillo se van actualizando cada cierto tiempo. Para comprobarlos, lo mejor es consultar directamente la web del castillo (www.chenonceau.com). Tened en cuenta que los niños menores de 3 años no pagan. Hasta 7 años pagan una entrada reducida con precio inferior a la de estudiantes, siendo ésta también más económica que la tarifa completa. Las personas discapacitadas también tiene acceso gratuito.

Chenonceau abre todos los días del año. Por ello este lugar se puede incluir en una ruta por los Castillos del Loira en cualquier estación. Las taquillas cierran siempre media hora antes del cierre del castillo y los jardines.

Hay folletos gratuitos en distintos idiomas para facilitar la visita tanto al recinto de los jardines como al interior del castillo. Existen también audioguias de pago.

En cuanto a los medios de pago, admiten tanto efectivo como tarjetas de crédito. Se puede comprar la entrada directamente en las taquillas, en las máquinas para tal fin instaladas dentro del edificio de información y venta de entradas o con antelación directamente en la página web del Castillo de Chenonceau.

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6 comentarios

Olga 15 febrero, 2020 - 12:00 am

Qué post tan completo! visitamos los castillos de Loira hace ya muchos años , pero no recuerdo haber visitado el interior del Castillo de Chenonceau, la verdad es que es precioso. Me lo anoto para un próximo viaje porque queremos regresar. Un abrazo!

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Cristina 17 febrero, 2020 - 4:30 pm

No es un castillo muy grande y lo cierto es que está bastante decorado, lo que le hace doblemente atractivo.

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DinkyViajeros 16 febrero, 2020 - 8:32 pm

Como dices, en más de una ocasión hemos visto la imagen de este castillo en los folletos de las agencias de viaje para promocionar las rutas por los castillos del Loira. Lo que no sabíamos era su nombre, ahora ya no se nos olvida: Castillo de Chenonceau.

Nos atrae este tipo de visitas, donde puedes aprender algo de historia al mismo tiempo que disfrutar de un día relajado, con paseos por los jardines y las estancias interiores del castillo. Lo que no terminamos de entender es por qué el castillo se construyó encima del río… ¿por motivos defensivos, quizás?

Saludos.

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Cristina 17 febrero, 2020 - 4:35 pm

Supongo que fue una guerra entre damas, por demostrar una que podía quedar por encima de la otra. Diana de Poitiers construyó un puente, algo nada extraño. Pero a la muerte del rey y amante de Diana, fue Catalina de Medecis, la reina quien decidió edificar sobre ese puente. Al final fue ella la que hizo de este castillo uno de los más espectaculares del Loira y probablemente el único levantado sobre un puente cruzando un río.

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Los viajes de Héctor 18 febrero, 2020 - 10:39 am

Uno de los que más nos gustó. Como tú, lo visitamos por dentro, cosa que no hicimos con todos, ya que 4 entradas por castillo era inasumible y vimos 5 o 6 por dentro.

De todos los que viste, ¿con cuál te quedas y por qué?

Su exterior es precioso, los jardines están muy bien… Recuerdo las cocinas, en el sótano, completamente «amuebladas»

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Cristina 18 febrero, 2020 - 11:38 am

Pues la verdad es que cada uno de los castillos tiene algo especial en su interior, ya sea la distribución, la arquitectura interior o la decoración. No me puedo quedar solamente con uno, pero si alguien tiene que elegir y visitar el interior solamente de algunos castillos del Loira, sin duda Chenonceau debe estar entre los elegidos.

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