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Madrid

Museo del Romanticismo, un tesoro en Madrid

por Cristina 21/11/2016

Hace unos días aprovechamos una mañana de domingo para acercarnos al madrileño Museo del Romanticismo, un lugar que habíamos visitado hacía años pero por el que no habíamos pasado desde que, tras una reforma integral que duró 8 años, volvió a abrir sus puertas al público en el año 2009. La idea de volver al Museo del Romanticismo surgió cuando me enteré de que en sus salas había una exposición dedica a la moda romántica, aquella que hombres y mujeres lucieron en el siglo XIX. Me pareció interesante poder ver esas prendas precisamente en el marco de un edificio construido en 1776, cuyo interior ocupa un museo que acerca a los visitantes las costumbres de la alta burguesía en el siglo XIX. Sin duda me pareció un plan perfecto, descubrir el nuevo aspecto el museo y de paso curiosear como vestían en España hace poco más de un siglo.

El Museo del Romanticismo abrió sus puertas como tal en 1924 ocupando un palacete en el centro de Madrid. En sus salas se pueden ver obras pertenecientes a su fundador, una gran colección que fue creciendo gracias a donaciones y depósitos de personalidades del momento, desde objetos de literatos de la época como José de Larra o Juan Ramón Jiménez a cuadros que fueron propiedad del Marqués de Cerralbo. Esculturas, muebles, fotos o dibujos decoran paredes, suelos y estancias para que el visitante imagine como era vivir en una casa burguesa durante ese periodo denominado Romanticismo que en España se desarrolló entre los años 1833 y 1868.

Nada más entrar en el palacete se pueden ver los primeros objetos de la colección, dos grandes jarrones de porcelana convertidos en lámparas. Es también en ese hall del Museo donde se abre la puerta a una amplia sala que en el momento de nuestra visita estaba ocupada por la introducción a la exposición temporal de “La Moda Romántica”. Dos vestidos presiden el espacio y me hicieron ver que las mujeres burguesas del sigo XIX eran bastante bajitas y que lo debían pasar realmente mal enfundadas en esos corsés que convertían sus cinturas en la mínima expresión.

Museo del romanticismo

Tras dejar nuestras pertenencias en las taquillas ubicadas en la planta baja y recoger nuestra entrada (sin pagar, que los domingos el acceso al Museo del Romanticismo es gratuito) subimos la elegante escalera que se abre en el zaguán del palacete y que da acceso a las estancias donde se puede ver la colección permanente. Primero pasamos por estancias públicas como el salón de baile con piano y retratos de la reina Isabel II entre otras obras de arte.
Museo del RomanticismoLa ruta por el Museo del Romanticismo nos llevó hacia los espacios más privados e íntimos del palacete tales como el comedor familiar, la sala de juegos de los niños, el dormitorio de la señora o el despacho del señor, todos ellos recreados a imagen y semejanza de como debieron ser cuando el edificio que hoy aloja el Museo estaba habitado. Estas salas no son simples muestrarios de obras de arte, todo en ellas esta colocado como si realmente alguien siguiera viviendo allí pues se pueden encontrar objetos tan cotidianos como un peine, un tintero o una bonita vajilla entre los objetos expuestos en cada estancia. Destacar que estas solas ya no abren sus ventanas a la calle sino a los patios y al jardín de la casa.

Es en alguna de estas salas interiores donde se ha aprovechado para mostrar una bonita colección de temática costumbrista con pinturas de las escuelas madrileña y andaluza, aprovechando también para exponer muebles donde la enea en los sillones sustituye a la seda que se puede ver en otros muebles del museo.Museo del RomanticismoUna de las salas más destacadas es el oratorio, no por su tamaño, sino por estar presidido por una pintura obra de Goya, San Gregorio Magno, el cual se puede ver perfectamente nada más entrar en el anteoratorio. También en el oratorio se muestra un bonito reclinatorio de caoba que perteneció a la Reina Isabel II.

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La visita también nos llevó a la sala para fumar (una costumbre que empezó a ponerse de moda justamente durante la época de romanticismo), al gabinete o sala de recibir, al dormitorio masculino y otras estancias que actualmente se dedican exclusivamente a mostrar obras de arte.

El recorrido termina en dos salas, una de ellas con cómodos sofás donde poder pasar un rato curioseando entre algunos libros que cuentan detalles del Museo del Romanticismo, ver un buen número de estampas de la época o sentarse ante un ordenador que da la oportunidad al visitante de ampliar información o de acceder a juegos interactivos. Y antes de despedirnos pasamos por  la reproducción del edificio del Museo en una gran maqueta, a través de cuyos ventamos pudimos ver cómo
transcurría la vida cotidiana de la época en algunas de sus dependencias, como el zaguán o las habitaciones.

Al terminar la visita al Museo nos dimos cuenta de que no habíamos pasado por algo que hay en todas las casas: la cocina. Al preguntar sobre ello nos dijeron que cuando el palacete se convirtió en museo a nadie se le pasó por la cabeza que décadas más tarde alguien pudiera estar interesado por espacios tan poco elegantes y sin obras de arte como podían ser las cocinas o las habitaciones de los sirvientes, por lo que ambos espacios de destruyeron para convertirlos en almacenes o salas con otros fines. Una parte de la forma de vida de esa época por tanto desapareció para siempre en este edificio y que a mi personalmente me hubiera gustado mucho poder conocer.

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Museo del Romanticismo  – C/ San Mateo, 13. 28004 – Madrid (Metro Alonso Martínez  y Tribunal)

Horario de noviembre a abril:

  • De martes a sábado: de 9:30 a 18:30
  • Domingos y festivos: de 10:00 a 15:00

Horario de mayo a octubre:

  • De martes a sábado: de 9:30 a 20:30
  • Domingos y festivos: de 10:00 a 15:00

Entrada de pago:

  • Entrada general: 3 €
  • Entrada reducida: 1,50 €
  • Entrada gratuita sábados a partir de las 14:00 horas, domingos y algunos festivos. Menores de 18 años, mayores de 65 y pensionistas no pagan entrada.
  • Abono Cuatro Museos de Madrid: 8 €
  • Abono Ocho Museos de Madrid: 16 €
  • Tarjeta anual del Museo del Romanticismo: 25
  • Tarjeta conjunta de Museos Estatales: 36,06 €
  • Audioguías: 2 €

En la planta baja el museo, además de las taquillas y los baños, se puede pasar por la tienda de recuerdos y la coqueta cafetería que abre sus puertas al llamado Jardín del Magnolio, ese al que las estancias privadas de la casa abren sus ventanas.

Hay que tener en cuenta que al Museo del Romanticismo  no se permite el acceso con bolsos ni mochilas, por ellos hay unas taquillas juntos a la entrada. Si están todas llenas hay que esperar a que alguna se vacíe, de otro modo no se podrá acceder a las salas.

No se permiten fotografías con flash.

La exposición “La moda romántica” finaliza el 5 de marzo de 2017. En esa fecha los 22 trajes expuestos en el museo volverán al Museo del Traje de Madrid.

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BulgariaDormir

Expo Hotel, una buena elección para dormir en Plovdiv

por Cristina 19/11/2016
Expo Hotel

Nuestra estancia en Plovdiv fue de dos noches, tuve que buscar mucho antes de dar con un hotel acorde a nuestro presupuesto y que me resultara medianamente atractivo. Al final se cruzó en mi camino el Expo Hotel y creo que acertamos pues fue uno de las mejores elecciones de nuestro viaje a Bulgaria.

No se trata de un hotel enorme, pero tampoco es uno de esos hotelitos pequeños tan habituales en tierras búlgaras. En la planta baja cuenta con una cafetería, un patio (único espacio del hotel en el que se puede fumar), el acceso a la sala de convenciones y la recepción. A partir de la segunda planta están las habitaciones, las cuales son de distintas categorías y precios. Nosotros elegimos una habitación estándar, la cual nos costó 44 euros por noche con desayuno incluido, un precio que teniendo en cuenta la calidad del hotel me parece más que bueno.

La habitación que nos dieron estaba en la última planta (afortunadamente hay ascensor) y daba a la avenida principal. Pensé que eso podría ser molesto y que nos despertaría el ruido de la calle, pero no fue así, el aislamiento era muy bueno. Teníamos televisión y minibar, además de un escritorio y una gran cama que resultó mucho más cómoda de lo que podíamos imaginar. El suelo de la habitación estaba enmoquetado, pero no con esa típica moqueta de hotel que parece estar llena de ácaros, en este caso se trata de una de esas modernas de sisal.

Expo Hotel

Haciendo una valoración del Expo Hotel esto sería lo que más nos gustó:

  • parking gratuito junto al hotel exclusivo para huéspedes, algo que nos vino realmente bien.
  • el aislamiento acústico era perfecto.
  • hay wifi en todo el hotel, en las habitaciones funciona perfectamente.
  • la relación calidad precio creo que es muy buena.
  • el baño aunque no muy grande tenía amenities y cortina en la ducha, algo poco habitual en Bulgaria.
  • las almohadas nos resultaban duras y en cuanto lo comentamos en recepción nos facilitaron otras de nuestro agrado.
  • la ubicación, a diez minutos del centro de la ciudad.
  • el personal fue muy amable en todo momento, nos ayudaron con cualquier duda y nos hicieron interesantes sugerencias.

Sin embargo, también hubo alguna cosa que no me gustó:

  • no hay persianas ni cortinas oscuras en las ventanas… de modo que en cuanto amanecía ya estaba yo con el ojo abierto.
  • el desayuno es bastante escaso.
  • teniendo el hotel espacios con ventanas, que el comedor de desayunos esté en el sótano no me resultaba nada agradable. Con buen tiempo sería perfecto servirlo en el patio.

Dicho esto, y a pesar de esos detalles que no fueron de mi agrado, decir que sin lugar a dudas recomiendo el Expo Hotel si tenéis en mente pasar por Plovdiv.

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Guías de viajeIndia

Guía del Sur de India

por Cristina 14/11/2016
sur de la India

El Sur de India recibe menos turistas que el norte, pero eso no quiere decir que sea menos interesante o bello. Esta parte del país cuenta con mágnificos palacios y templos, increibles paisajes de arrozales y plantaciones de té, paradisiacas playas… Los tres estados del Sur de India son grandes desconocidos para la mayoría de los viajeros.

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Reino Unido

Aeropuertos en Londres, cuál elegir para tu viaje

por Cristina 07/11/2016
Aeropuertos en Londres

La oferta de vuelos a la capital británica es enorme, en cualquier buscador que utilicemos encontraremos infinidad de opciones para volar desde cualquier ciudad del mundo a los aeropuertos en Londres. No hay duda de que esta ciudad cuanta con un buen número de atractivos que la hacen perfecta para pasar en ella desde una fin de semana a estancias de más días.

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Corea del Sur

Yangdong, una aldea tradicional en Corea del Sur

por Cristina 04/11/2016
que ver en Corea del Sur

Cuando decidimos viajar a Corea del Sur tenía claro que quería visitar una de esas aldeas tradicionales de las que había leído. Por nuestro recorrido tenía dos opciones: la aldea Hahoe en Andong y la aldea tradicional de Yangdong cerca de Gyeongju. Valoré el modo de acceder a cada una, lo que ofrecían y la necesidad de cambiar de alojamiento para poder conocerlas. Todo ello hizo que me decantara por la segunda, porque Yangdong está a tan poca distancia de Gyeongju y  es tan sencillo el transporte hasta ella que no encontré ninguna razón que me convenciera para desplazarnos a la más alejada y peor comunicada Andong.

Para visitar Yangdong salimos por la mañana del Sugar Hotel, nuestro alojamiento en la atractiva ciudad de Gyeongju. A muy poca distancia se encuentran las paradas de los principales autobuses de la ciudad y nosotros ya abandonamos el hotel conociendo horarios y estación a la que debíamos dirigirnos. Tan solo tuvimos que preguntar y enseguida nos indicaron cual era el nuestro.

Estábamos listos para subir a nuestro transporte minutos antes de la salida, en cuanto se abrieron las puertas del autobús subimos a bordo, pagamos nuestro billete e indicamos al conductor que nos avisara cuando llegáramos al destino. Por supuesto, toda la comunicación fue enseñando nuestra guía en la que teníamos en nombre de nuestro destino escrito en coreano ya que fuera de Seúl es muy poca la gente que habla inglés.

Cuarenta minutos más tarde el conductor paró en la carretera general junto a una desviación y por señas nos indicó que tomáramos el camino peatonal que iba paralelo a la vía del tren y que en parte disfrutaba de la sombra del árboles llenos de flores. También nos dijo que para volver a Gyeongju había que cruzar la carretera hasta la marquesina que señalaba la parada de autobús. bajamos de nuestro transporte y tranquilamente caminos por ese sendero que en apenas diez minutos nos llevó hasta el parking donde los visitantes que llegan a Yangdong motorizados deben dejar sus vehículos.

Basta caminar un poco más para llegar a un edificio bajo que aloja el Centro Cultural de la Aldea Yangdong con un pequeño museo, una café, una tienda de recuerdos y los aseos. Nosotros llegamos relativamente temprano a la aldea, así que decidimos dejar la visita al museo para más tarde y disfrutar del a primera hora del día. No teníamos muy claro donde comprar las entradas para poder entrar en la aldea, sabíamos que es un lugar que requiere un pago previo para poder ser visitado, preguntamos y nos dijeron que había que salir del edificio para en una caseta en dirección a la aldea adquirir los tickets.

Hacia allí dirigimos nuestros pasos, encontramos el puesto de venta de entradas que lucía un cartel en coreano e inglés indicando que durante ese día las entradas tenían un 50% de descuento. Intentamos averiguar la razón de ese descuento, pero todo lo que recibimos fueron sonrisas. Suponemos que la razón debía ser que en esos días de principios de mayo en Corea del Sur se celebra la festividad de los niños y mucha familias aprovechan para salir a realizar visitas culturales por el país.

En el puesto de venta de entradas a Yangdong aprovechamos para hacernos con un plano que nos vino muy bien para intentar al menos localizar las casas más importantes de la que es la aldea tradicional más grande de Corea. En dicho plano se indican las distintas áreas que forman la aldea, en cada una de ellas con las casas de los nobles rodeadas por las casas de la clase baja. El grado de conservación de estas casas construidas en tiempos de la Dinastía Joseon, las tradiciones que se han mantenido a lo largo de los siglos y el paraje natural en el que se encuentra son razones sobradas para visitar Yangdong, aldea que es un buen ejemplo del modo de vida de los yangban (aristocracia coreana).

Es por todo ello que esta aldea pasó a formar parte del Patrimonio de la Humanidad en 2010. Avanzando por el camino hacia la aldea se pasa junto a la escuela de Yangdong, algo que recuerda que esta aldea tradicional sigue siendo un lugar habitado que hay que visitar con respeto y sin adentrarse en las propiedades más allá de los límites marcados en cada una de ellas. Un poco más allá se tiene la primera perspectiva del conjunto de la aldea. Destacan los techos de teja de las grandes mansiones señoriales, y a su alrededor los de paja de las casas de las familias de los trabajadores de la aldea.

Yangdong

Un río separa la aldea y los huertos se pueden ver junto a él. Nosotros decidimos empezar a recorrer la aldea caminando hacia nuestra izquierda rumbo a una de las casas más destacadas de Yangdong y una de las pocas que hoy en día no están habitadas, la casa Gwangajeong.

Desde ese punto y con nuestro plano en la mano fuimos recorriendo distintos senderos, subiendo y bajando, dejando de lado los caminos marcados para curiosear en alguna casa que veíamos algo a lo lejos. A pesar del plano, lo cierto es que era muy complicado localizar cada punto destacado de la aldea, pero poco a poco nos íbamos situando y gracias a algunas señales que indicaban donde estaban unas u otras mansiones fuimos dando con aquellas más importantes.

Yangdong

La distribución de estas grandes mansiones varía pero en general hay una serie de elementos con las que todas cuentan y que son fácilmente reconocibles. Para empezar, estas mansiones de Yangdong está rodeadas de un muro dentro del cual hay un patio y las distintas construcciones de la casa. Por un lado estará la casa en si, con sus diferentes estancias, las más cercanas a la entrada son las de los hombres mientras que las más alejadas eran en las que vivían las mujeres. Estas viviendas también cuentan con una especie de terraza que era el lugar de reunión de lo hombres y el sitio elegido para hacer negocios.

Las casas también cuentan con un patio interior que forma parte de la vida privada de la familia, y siempre hay un templo dentro del recinto del patio, con su propia puerta y a un nivel superior al de la vivienda. En sus puertas siempre el símbolo del ying y el yang pintando en intensos colores. Muchas de estas viviendas se sigue habitando hoy en día, y aunque en casi todas se puede entrar al patio principal la visita termina ahí. Es por ello que la casa Gwangajeong es la mejor opción para conocer cada rincón de como eran estas viviendas de la nobleza.YangdongCerca de esta mansión de Yangdong encontramos un lugar especial que nosotros llamamos la casa del pintor. La encontramos por casualidad ya que está alejada del camino principal que nos llevaba a otros lugares de la aldea y además su ubicación está por debajo del nivel de dicho camino. Con mi curiosidad innata entré en la casa y en breve me invitaron a acceder al interior donde me encontré sentada ante un papel de arroz en blanco y con un pincel en la mano.

Me hablaban en coreano pero estaba claro que querían que copiara un sencillo dibujo en aquel papel. Cuando vieron que tenía clara la técnica, cambiaron el papel por un abanico en blanco y me pidieron que plasmara el mismo dibujo en él. Yo dije que no, estaba segura de que lo estropearía… y además, con esa mentalidad occidental que nos dice que nadie da algo a cambio de nada pensé que lo siguiente sería pedirme una elevada cantidad wones.

Nada más lejos de la realidad, ellos no se molestaron por mi negativa y el pintor le pidió a una de las personas que estaban con él que buscara otro abanico, una maravilla llena de flores que terminó en mis manos como un presente suyo. Por supuesto pregunté cuanto tenía que pagar y sonriendo me dijeron que nada, era un regalo, y además precioso.

Yangdong

Yangdong

Desde a aquí regresamos de nuevo al camino que habíamos abandonado para continuar descubriendo Yangdong. Grupos de casas acá y allá, algunas claramente habitadas e incluso con aspecto de haber sido construidas recientemente. Cuanto más nos alejábamos de la entrada de la aldea, menos turistas nos cruzábamos. Y eso que por aquella zona se podían visitar algunas de las casas más destacadas del aldea.  En algunas de ellas incluso pudimos ver las grandes vasijas de barros que tradicionalmente se han utilizado para conservar el kimchi.

corea del sur

El recorrido que hicimos fue grande, con algunas idas y venidas porque no localizábamos alguna casa, pero siempre fue tranquilo, y es que Yangdong es uno de esos lugares en los que se respira paz y donde no conocen las prisas de las ciudades.

En ningún momento nadie nos llamó la atención por entrar en las casas, el límite lo marcan con una pequeña puerta de madera o una cadena. Hay que recordar ser siempre discreto, dentro de las casas de la aldea la gente sigue con su vida cotidiana, aunque el haberse convertido en una lugar Patrimonio de la Unesco les ha dado la oportunidad de remozar su aldea y hacerla aún más atractiva. Ello ha supuesto la llegada de un gran número de visitantes que en mayor o menos medida alteran la calma del lugar, pero en general la gente es bastante respetuosa y pasa casi sin hacer ruido por  las calles de Yangdong.

yangdong

Sin duda recorrer la aldea al completo no es sencillo, nosotros le dedicamos muchas horas y aún así hubo varias áreas de Yangdong que decidimos no visitar. Hacía calor y habíamos visto lo que parecía más importante. Puede que al otro lado del río hubiera algo que mereciera la pena, pero ya estábamos cansados y aún nos quedaba regresar a Gyeongju para subir a otro autobús que nos llevaría hasta Daegu, nuestro siguiente destino.

Nos íbamos de la aldea con muy buenas sensaciones y sobre todo contentos por haber pasado un día alejados del ruido de las grandes ciudades. Yangdong es un lugar que merece la pena conocer para comprobar que en Corea del Sur, a pesar de su modernidad, aún hay lugares en los que se vive en las mismas casas que se construyeron hace 500 años.Yangdong

Antes de salir abandonar la aldea buscamos un lugar para tomar, lo cual no fue tarea sencilla. Tan solo en la parte baja del pueblo, cerca del río, encontramos un pequeño café, un restaurante y una tienda de helados y zumos. Nos decidimos por esta última opción y nos tomamos un delicioso helado (sabor único, no hay dudas de cual elegir) sentados a la sombra y rodeados de coreanos que como nosotros habían decidido paliar el calor del día con un refrescante y sabroso helado.

De regreso a la parada del autobús que nos llevaría a Gyeongju decidimos visitar el pequeño museo de la aldea. Cuenta con una serie de maquetas de las principales casas de Yangdong que permiten hacerse una idea de como era la vida en el lugar hace cinco siglos.

Yangdong

Información para visitar Yangdong

  • Transporte: la forma más sencilla y económica para llegar a la aldea es el autobús que sale de Gyeongju y que tarda 40 minutos en recorrer la distancia entre ambos lugares. El precio por persona y trayecto es de 1700 wones.
  • La entrada al recinto de la aldea de Yangdong es de pago, cada ticket cuesta 2000 wones.
  • No hay muchas opciones para comer o tomar algo dentro de la aldea por lo que no está de más llevar una botella de agua.
  • Junto a Hyangdan House hay una tienda de helados, no olvidéis probarlos pues son realmente deliciosos. Cuestan 750 wones.

Dentro del recinto ya os comentaba que hay varias zonas, todas forman parte de Yangdong pero cada una tiene su nombre: Geolim Village, Hachon Village y Naegok Village. Es en esta última donde se encuentran las casas más destacadas, las cuales hay que buscar durante el recorrido:

  • Seobaekdang House
  • Gwangajeong House
  • Hyangdan House (no se puede acceder a su interior, pero es la que se distingue con más facilidad desde la distancia)
  • Mucheomdang House

 

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Puerto Rico

Requisitos para viajar a Puerto Rico

por Cristina 02/11/2016
Solicitud ESTA

Si te planteas cruzar el Atlántico para conocer los lugares que ver en Puerto Rico tendrás que tener en cuenta varias cosas antes de emprender el viaje. Entre ellas está la necesidad de realizar Solicitud ESTA, mismo documento que se requiere para entrar en USA. Es sin duda unos de los requisitos imprescindible para viajar a Puerto Rico, ya que esta isla del Caribe es un territorio no incorporado a los Estados Unidos.

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¡Hola! Mi nombre es Cristina, madrileña y apasionada de los viajes. Desde hace casi una década escribo mis experiencias por el mundo en Kris por el Mundo. Aquí podéis encontrar recomendaciones, curiosidades y muchas ideas para organizar vuestros propios viajes.

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