Bangalore

Diario de viaje India del sur: Bangalore

25 de Octubre – Bangalore

Después de haber pasado el día conociendo lugares estupendos llegábamos al anochecer a la última escala de nuestro viaje, la capital de Karnataka: Bangalore. La primera impresión que tuvimos es que era enorme, sucia y caótica. Luego cambio un poco cuando llegamos a la moderna avenida MG, en la que se encontraba nuestro hotel. Allí había centros comerciales, hoteles y restaurantes.
Dimos muchas vueltas pues Vittal no terminaba de encontrar la calle de nuestro hotel. Incluso paró en un hotel que ni de lejos me recordaba al que yo había reservado, pero ante su insistencia en que era esa, terminamos bajando del coche y preguntando en recepción donde nos indicaron con exactitud donde encontrar nuestro hotel.
Ya con todo claro Vittal nos dejó en la puerta del Justa MG Road Hotel. Este si era lo que yo recordaba…. Quedamos con nuestro conductor para el día siguiente y entramos a nuestra habitación. La verdad es que no estaba nada mal, pero era en la planta baja y la ventana daba a una pared a apenas un metro de distancia. Así que era realmente oscura, pero como decía Arturo, durante el día no íbamos a estar ahí, así que lo mismo nos daba.

Bangalore HOtel Justa MG Road

Nos preparamos para salir a cenar y buscamos donde hacerlo en la Lonely Planet. Vimos un sitio que nos parecía bien por lo que leímos así que salimos a la calle en busca de un tuk-tuk que nos llevará allí. En apenas 10 minutos estábamos en nuestro destino: The Only Place. Nos encontramos en en local muy concurrido con todo tipo de clientes: grupos de jóvenes indios, familias, turistas, extranjeros residentes…. Tuvimos incluso que esperar un rato para poder tener una mesa, pero cuando vimos la carta sentimos haber acertado. Había platos para todos los gustos, desde comida india a hamburguesas al más puro estilo americano. Así que nos sentamos y disfrutamos de la penúltima cena de este viaje.
Para volver cogimos de nuevo un tuk-tuk que quería cobrarnos al principio el doble de lo que nos había costado la ida… menos mal que ya sabemos como controlar este tema y regresamos finalmente por el mismo precio que pagamos unas horas antes.

26 de Octubre

El desayuno del hotel estaba muy bien, y el comedor situado en la planta alta del edificio era muy luminoso (todo lo contrario que nuestra habitación jejejeje). A la hora acordada estábamos en la puerta esperando a Vittal para conocer algunos lugares de esta ciudad.

En primer lugar fuimos hasta el palacio de Begaluru. Se trata de un especie de réplica del palacio de Windsor y es la residencia privada de la familia Wadiyar. Se puede visitar el interior mientras ancianos criados te van enseñando el edificio pero nosotros teníamos claro que solamente queríamos ver este lugar por fuera, sobre todo teniendo en cuenta el elevado precio de la entrada, que por hacer fotos te cobran aparte y que las opiniones de otros viajeros no prometían un interior que mereciera la pena. Así que llegamos hasta allí y enseguida nos explicaron que no podíamos hacer fotos ni del exterior si no pagábamos por ello. Me pareció ten mal el modo en que nos trataron que le dije a Vittal que nos íbamos de allí… no sin antes hacer esta foto.

Bangalore

La siguiente parada la hicimos en otro lugar donde tampoco se podían hacer fotos en el interior (esta vez ni pagando). Era el templo ISKCON. Ha sido construido por la Sociedad Internacional de la Conciencia de Krisnha, o lo que es lo mismo y a todos os sonará: los Hare Krisnas. Está situado fuera del centro urbano, en la ladera de una colina y destaca por su resplandeciente color blanco. Para entrar además de tener que dejar fuera las cámaras y los zapatos, pasar un control de seguridad y seguir siempre el camino señalado que lleva primero escalares arriba hasta diferentes salas donde se cuenta la vida del dios Krisnha y se pueden ver figuras del dios y de Rada, su esposa.
El centro del templo, construido en una mezcla de estilos modernos y tradicionales y la sala en la que los fieles paran a orar. Es amplia y de techos altos, con un camino señalado que no se puede dejar (al menos los que nos vamos allí a rezar) y que te lleva a la salida del templo por el camino opuesto al de entrada.
En esta ocasión pasamos por puestos de comida, tiendas de incienso y de recuerdos…. toda la parafernalia al alcance de la mano y además a precios realmente competitivos.
Abandonamos el templo con esa sensación de parque temático en el que pasas por las atracciones y luego, emocionado, compras los recuerdos de tu paso por allí.

Bangalore

A continuación nos fuimos a otro templo, de los más conocidos de la ciudad, el del Toro. Para llegar tuvimos que atravesar gran parte de la ciudad para volver al centro y desde allí subir a otra pequeña colina en lo alto de la cual se levanta un pequeño templo en cuyo interior se encuentra la estatua de Nandi de gran tamaño construida en un monolito de piedra. El templo resulta pintoresco por lo tradicional que es en una ciudad tan moderna, pero aparte de eso nos dejó totalmente indiferentes. Y es que llevábamos ya muchos y maravillosos templos a la espalda.

Bangalore Templo del Toro

Le pedimos a Vittal que nos llevara hasta otro de los lugares de interés en la ciudad, el palacio del sultán Tipu. Nos dejó en la puerta y le dijimos que se tomara el resto del día libre. Nuestro plan era caminar más tarde hasta uno de los mercados de la ciudad así que nos despedimos de él después de quedar para la mañana siguiente ir al aeropuerto.

Pagamos nuestra entrada y entramos a los jardines que rodean el pequeño palacio que no es ni mucho menos tan bello como el que habíamos visitado el día anterior en Srirangapatnam. Aún así, sus columnas y las pocas pinturas que decoran aún las paredes hacen que sea uno de los lugares que se pueden visitar si se está en Bangalore.

Bangalore Palacio de Tipu

Justo al lado del palacio se puede ver uno de los templos más ornamentados de la ciudad, el de Kempegowda.

Salimos del palacio rumbo al corazón del barrio musulmán, la Jama Masjid. Por el camino pasamos por el fuerte de Kempegowda que encontramos rodeado de puestos de comida y de suciedad. Un lugar del que ni me molesté en hacer una foto. Ya en ese momento me estaba empezando a agobiar. Hacia calor, había mucha gente y tenía la sensación de que Bangalore no me ofrecía nada que mereciera el pasar allí ese día.
Ese día era viernes y cuando llegamos a la mezquita había muchísimos hombres acudiendo y saliendo de la mezquita para orar. Aquello era un hervidero de gente y pronto nos dimos cuenta que no sería bienvenida nuestra entrada allí. Así que retrocedimos sobre nuestros pasos rumbo al mercado de la ciudad (Krishnarajendra).

Bangalore

Comenzamos a caminar por la calle principal del mercado de Bangalore y me estaba pasando algo que en cuatro viajes a India era la primera vez que me sucedía: estaba incómoda, no me gustaba estar allí y nada me motivaba a continuar paseando por aquellas calles.
Todo estaba terriblemente sucio, costaba caminar entre los puestos, la gente te empujaba hacia la calzada por la que no dejaban de pasar coches… Yo que disfruto haciendo fotos en los mercados solamente saqué la cámara en una ocasión, incluso le dije a Arturo que buscáramos un transporte para volver al hotel… pero no hubo modo.

Bangalore

Por fin llegamos al final de aquel caos y pudimos caminar por calles con aceras en las que al menos nadie nos empujaba. De ese modo llegamos al parque Cubbon desde el que pudimos ver uno de los edificios gubernamentales de la ciudad, el Vidhana Soudha. Desde allí y bajo la sombra de los árboles paseamos hasta el inicio de MG Road donde por fin encontramos un tuk-tuk que nos llevara al hotel. Yo no tenía ganas de más Bangalore. Pero el conductor empezó a dar vueltas y vueltas mientras yo me daba cuenta de que íbamos en otra dirección. Se paró y nos dijo que el precio pactado no podía ser porque íbamos muy lejos. Ahí ya me enfadé diciendo que llevaba un rato dando vueltas y que no pensaba pagar más, y él me dijo que me bajara que no me llevaba. Así que nada, nos bajamos… pero no le pagué. La que se montó fue interesante, pero me daba igual…. El día iba de mal en peor.
En el hotel nos dimos una ducha y caída la noche salimos a un centro comercial cercano al hotel donde hicimos algunas compras en tiendas de artesanía muy estilosas, nada que ver con lo que habitualmente se ve en los mercados indios. Luego cogimos un tuk-tuk para ir a cenar al mismo restaurante de la noche anterior, The Only Place. Y esta noche nos confundimos porque pedimos las hamburguesas que habíamos visto en otras mesas la noche anterior y que nos parecían muy apetitosas, pero era todo apariencia. Además nos tocó el camarero borde que era lo que a mi me faltaba para rematar el poco agradable día que llevaba.

Con mal sabor de boca regresamos al hotel donde afortunadamente dormí genial aunque con cierta tristeza por saber que al día siguiente abandonaría India, ese país que tanto me gusta y en el que tanto disfruto (excepto en Bangalore jejejeje)

27 de Octubre

Desayunar, cerrar maleta y salir a buscar a Vittal. Nuestro vuelo salía a media mañana, por lo que no quedaba tiempo más que para llegar al aeropuerto de Bangalore y coger ese vuelo que llegaría a Dubai donde otro avión nos traería de nuevo a Madrid.

¿Habrá un quinto viaje a India….?

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