Kochi Redes chinas

Diario de viaje India del sur: Kochi

16 de Octubre – Kochi

Tenemos que abandonar el paisaje montañoso y refrescante de Munnar en montañas el sur de India. A pesar de la lluvia y de no haber podido hacer algunas de las cosas que teníamos planeadas y de que otras nos han decepcionado nos marchamos de este lugar rumbo a Kochi con buen sabor de boca. Mientras vamos dejando atrás las plantaciones de té y bajando las montañas poco a poco notamos como la temperatura de nuevo comienza a subir, y aunque en ningún momento del viaje volveremos a pasar el calor de Tamil Nadu si que la sensación vuelve a ser de cierto bochorno, nosotros que somos de una ciudad de clima seco nos sentimos un poco agobiados por esa humedad.
Según llegamos al final de los Ghates y vamos cruzando pueblos tenemos la sensación de haber cambiado de país, de que lo que estamos viendo poco tiene que ver con la India que conocemos: poblaciones donde todas las casas tienen aspecto sólido, donde las calles están limpias y en las que incluso los coches abundan casi más que las bicicletas. Vemos que aquí las mujeres tienen un aspecto más moderno, pocas llevan sari, es más habitual verlas con salwars kameez, esa vestimenta compuesta de pantalón y casaca, mucho más cómoda aunque menos vistosa que la prenda india por excelencia.

Cuando llegamos a nuestra primera parada, el cielo se ha tornado gris y parece amenazar tormenta, lo cual si cabe hace que el bochorno sea aún mayor. Estamos en Tripunithura una población a apenas 12 kilómetros de Kochi. Allí paramos para visitar el museo de Hill Palace. Se trata de un complejo palaciego algo decadente que fue antigua residencia de la familia real de Kochi. Hoy las distintas salas alojan muebles, cuadros, maquetas, monedas y esculturas. Hay que visitarlo descalzo, y sin duda lo más interesante es el palacio en si, la red de pasillos, salones y terrazas. Es una pena el estado en el que se encuentra, con un poco de esfuerzo podrían convertirlo en una visita fundamental. Aunque son pocos los extranjeros que paran en este lugar, si son muchos indios y sobre todos colegios los que parecen recorrer jardines y palacio con frecuencia. Nosotros nos encontramos con un montón de escolares encantados de posar para nuestra cámara.Kochi Diario de viajeFinalizada la visita y con Vittal al volante llegamos a nuestro destino. Kochi es una ciudad grande formada por un conjunto de islas y una zona de tierra firme, todas ellas conectadas por puentes o ferrys. Sin duda la zona más interesante para el viajero es la que nosotros elegimos para alojarnos, pues allí se encuentran los principales puntos de interés además de hoteles para todos los presupuestos al igual que restaurantes.
Nuestro hotel en Kochi, el Fort House, se encontraba a poca distancia de Fort Cochin y las famosas redes chinas. Es un hotel sencillo pero cómodo dónde por pasar tres noches nos obsequiaron con un masaje a cada uno (que Arturo se saltó y yo recibí encantada). Además todas las tardes había té y pastas para los clientes.Kochi Diario de viajeUna vez instalados en nuestra habitación e inspeccionado el hotel salimos en dirección a Fort Cochin para empezar a visitar una de las ciudades coloniales del sur de India. No teníamos muy clara la distancia a las redes chinas, lo que el plano indicaba que era lo más cercano al hotel, e incluso dudamos si coger un rickshaw. Finalmente caminamos y fue un acierto, pues la distancia era muy corta y por el camino pudimos curiosear otros hoteles.

Nos fuimos dando cuenta que realmente Kochi era más moderna, limpia y ordenada que otros lugares de India. Es de esos sitios a los que llegas y te sirven de respiro porque hay poco tráfico, poca gente, puedes pasear con tranquilidad sin que nadie te ofrezca comprar algo constantemente…. Sinceramente me pareció un lugar perfecto para relajarse del bullicio que habitualmente rodea al viajero en India.

Llegamos a las redes chinas y ahí tengo que decir que lo encontré todo más sucio y desordenado de lo que imaginaba. Y es que claro, las fotos, son eso, fotos. Les falta el olor, siempre procuramos sacar la mejor parte de cada lugar…. Pero realmente eso no es una atracción, son redes que aún hoy se utilizan cada día para pescar sin tener que salir en barca y tirar las redes de la forma tradicional que nosotros conocemos.

Kochi

Justo donde acaban las redes chinas comienza Fort Cochin propiamente dicho. Allí se pueden visitar iglesias herencia del paso de los portugueses por estas tierras y en una de las cuales (San Francisco) puede verse una lápida bajo la que estuvo enterrado Vasco de Gama tras fallecer en Kochi (más tarde se le trasladó a Lisboa); un cementerio construido por los holandeses quienes también dejaron como herencia en la ciudad el palacio de Mattancherry y otros edificios hoy convertidos en hotelitos, restaurantes o tiendas y que dan aspecto de ciudad colonial a este rincón de India.KochiA mitad de la tarde ya habíamos dado un buen repaso a las calles de Fort Kochi y nos apetecía algo fresco así que fuimos en busca de algún lugar agradable para sentarnos a descansar. Entramos el Sachi Art Cafe, un local con ambiente estilo e informal que además esa la de exposiciones. Al fondo es donde estaban las mesas, nos sentamos en una de ellas y pedimos dos cervezas…. Decepción: solo cafés y limonada natural. Pues nada, limonada para los dos. Es un lugar que merece la pena visitar, aunque todos los que pasamos por allí teníamos sin duda aspecto de turistas. Y es que esta zona de Kochi es casi como un reduzco para viajeros.

Kochi

Empezaba a caer la tarde cuando pasamos antes una iglesia abierta desde la que el sonido de una misa llegaba a la calle.. Nos miramos con cara de curiosidad y entramos al templo. Estaba abarratado de gente, hombres, mujeres y niños en un espacio que podría haber pertenecido a cualquier iglesia católica de Europa. Un coro cantaba y yo diría que las canciones eran las mismas que se las que se pueden escuchar en las misas de otros lugares del mundo. La diferencia es que en esa iglesia los santos lucen guirnaldas de flores iguales a las de los dioses del panteón hindú, y es que al fin y al cabo, es India…

Al salir de la iglesia el sol ya casi se había puesto y había que pensar en sentarse a cenar pues poco más nos ofrecía ya Kochi como no fuera ver tiendas. Recorrimos de nuevo algunas calles y nos decantamos por un restaurante en los bajos de un hotel: Oy’s Restaurant. Había una parte cerrada con sofás y música chill-out pero los asientos eran tan bajos que preferimos cenar en un pequeño patio con un par de mesas. La comida no fue nada como para recordar, pero lo que no se nos olvidará fue que al pedir cerveza nos la sirvieron a escondidas pues no está permitido servir alcohol en muchos lugares. Así que tomamos la cerveza ¡¡¡en tazas de desayuno!!!

Regresamos al hotel paseando por calles apenas iluminadas y poco transitadas, pero fue un paseo agradable pues a esa hora al menos ya no hacía el calor pegajoso que habíamos sentido desde nuestra llegada a Kerala.

Un poco de charla en la terraza de nuestra habitación y a dormir. Al día siguiente nos íbamos a uno de los lugares más conocidos de Kerala: los backwaters.

17 de Octubre

Este día fue el primero que pasamos en los backwaters, pero antes de salir hacia Alleppey para subir a una barcaza arrocera con la que cruzar los canales de Kerala tuvimos tiempo de visitar otra zona de Kochi también cercana a nuestro hotel pero en dirección contraria Allí paseamos por calles con puertas de colores que daban entrada a lo que antaño fueron grandes casas de comerciantes y que hoy son almacenes. Caminar por allí es un regalo para el olfato: huele a pimienta, cardamomo, jengibre… Los hombres transportar grandes sacos con uno de los tesoros del sur de India: las especias.Kochi Diario de viajeEn esa misma zona de la ciudad se puede conocer también lo queda del antiguo barrio judío que abarca un puñado de calles al final de una de las cuales se abre una espacio más amplio en el que sitúa la sinagoga Pardesi. Nuestra intención era visitarla, pero por horarios y algún que otro malentendido nos quedamos sin verla.
Se trata de una de las zonas más turísticas de la ciudad, por lo que abundan las tiendas de recuerdos y algunas de antigüedades que guardan verdaderos tesoros.

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Antes de dejar Kochi rumbo a los canales, nos quedaba visitar el monumento más destacado de la ciudad, el palacio de Mattancherry. Fue construido por los portugueses y renovado más tarde por los holandeses.
Lo más interesante son unos preciosos y detallados murales hindúes que representan escenas de las epopeyas de esa religión, así como de otros motivos relacionados con dioses y diosas. Además se exponen palanquines, ropa y joya…. Para quien quiera verlo tiene que ir porque está prohibido hacer fotos en el interior.

Abandonamos por una horas esta ciudad de Kerala para recorrer parte de los backwaters, pero regresamos al hotel a media tarde. Aún quedaba un rato para la puesta de sol, así que me animé a caminar hasta las redes chinas para hacer algunas fotos. Arturo, más tranquilo que yo, decidió permanecer en el hotel leyendo hasta mi regreso.

Caminé la corta distancia que nos separaba de la zona de los pescadores y una vez allí hice fotos a las redes, los pescadores y me metí entre redes y algas secas. Tengo que reconocer que hubo un momento en el que la cosa se tornó desagradable, empecé a notar un olor a podrido insoportable, y parecía ser la única que lo percibía. Muy cerca había un grupo de turistas con su guía que daban la sensación de ser ajenos a lo que desprendía ese olor, y eso que ellos estaban prácticamente encima del lugar que generaba ese aroma: un gran perro muerto e hinchado y casi tapado por las algas. Algo nada agradable. Me aparte del lugar y caminé unos metros en dirección al sol que ya casi había desaparecido. Ese instante mágico en el que todo se torna naranja y dorado llegó en pocos minutos dejando tras de si una ciudad que poco a poco quedó envuelta en la oscuridad.

Kochi Diario de viaje

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Regresé a buscar a Arturo y juntos salimos para cenar. Esa noche el lugar elegido fue Dal Roti, un restaurante que recomiendo totalmente. Comida india tradicional pero también una especie de crepes hechos con panes indios y rellenos de deliciosa comida. Para volver y un día tras otro, de verdad…

18 de Octubre

Nuevo día en el que nos despertamos en Kochi pero para salir otra vez a los backwaters, aunque ya no nos esperaba una barcaza. Hoy tocaba andar, montar en bici y en pequeñas barcas… Otra forma de vez esta famosa zona de Kerala.

Por la tarde regresamos a Kochi cansados y sudorosos. Nada mejor que una buena ducha y luego el regalo del hotel en forma de masaje. Quedé como nueva, lista para salir a cenar y despedirnos de esta bonita y tranquila ciudad con un té y un trozo de tarta de otro de los locales imprescindibles de Fort Cochin: Teapot.

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19 de Octubre

Llegó el final de nuestra estancia en Kochi. Hoy marcharemos en tren a una zona de Kerala unos kilómetros al norte. Nuestra intención es pasar unos días en la playa, pero la carretera es mala y todo el mundo recomienda hacer este trayecto en tren, más cómodo aunque también nos va a llevar un buen número de horas. Así que nos vamos a la estación con los libros de lectura a mano para hacer más ameno el trayecto. Próxima parada: Kannur.

 

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