QUé hacer en Milán

Que hacer en Milán en un día

Milán, una de las ciudades más grandes de Italia. Y también una de las capitales mundiales de la moda. A mi personalmente no me parece una ciudad especialmente atractiva. Está feo comparar, pero si pienso en Italia y sus ciudades más bellas se me vienen a la cabeza Roma, Siena o Verona. Pero nunca Milán. Aún así, la capital de la región italiana de Lombardía tiene suficientes atractivos como para dedicarla al menos un día. Además, su cercanía a Bérgamo y a los lagos a los lagos del Norte de Italia la convierte en una buena base para explorar esa zona del país. En este artículo os voy a contar lo que nosotros vimos en la segunda ciudad más grande de Italia y todo lo que hacer en Milán en un día.

Qué hacer en Milán en un solo día

Un día en Milán da para mucho. Aunque se trata de la segunda ciudad más grande de Italia los lugares que merece la pena ver están todos en un espacio que se puede recorrer caminando. Para los más perezosos siempre está el metro, el autobús o incluso los tranvías.

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Ver “La última cena” de Leonardo de Vinci

Si nombro la iglesia de Santa Maria delle Grazie seguramente no os diga nada. Pero si os cuento que en su interior esta una de las pinturas más famosas del mundo, la cosa cambia. Si queréis ver una de las obras maestras de Leonardo da Vinci tendréis que buscar ese templo. En su refectorio el artista pintó entre 1495 y 1497 este famoso cuadro. En él se puede ver el momento en el que Cristo pronuncia las palabras “uno de vosotros me traicionará”. El rostro de los apóstoles y sus actitudes muestran el asombro ante esa afirmación. La pintura es un fresco pintado con témperas. Y aunque la sala en la que se encuentra resultó dañada por los bombardeos en 1943, la pintura se salvó ya que la protegieron con sacos de arena.

Los visitantes entran en pequeños grupos cada 15 minutos para evitar aglomeraciones. Y no se permite hacer fotografías en el interior de la sala. Si te interesa ver esta pintura, recuerda reservar con mucha antelación la entrada al refectorio. Incluso puede que la única opción sea contratar un tour por la ciudad con alguna empresa. O comprar un billete combinado para visitar otro museo de la ciudad.

La última opción si no podéis haceros con las entradas por internet es ir a la iglesia. Cruzar los dedos y acercaros a la taquilla. Puede ocurrir que alguna persona de un grupo no aparezca. Entonces te venderían una entrada y podrías pensar que es casi como si te hubiera tocado la lotería. En cualquier caso, una vez en la iglesia, puedas o no ver la pintura, aprovecha para conocer el templo y su bonito claustro. En él hay una bonita fuente decorada con ranas. Y una puerta que conduce a la sacristía. Está decorada con bonitos muebles, uno de los cuales esconde un pasaje secreto.

La mejor forma de llegar a la iglesia es en metro, estaciones Conciliazione o Cadorna. El horario : todos los días de 7:00 a 12:00 y de 15:00 a 19:00 horas.

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Cruzar el Arco della Pace

El Arco della Pace de Milán es el monumento neoclásico más grande de la ciudad. Su construcción comenzó en 1807. Y su nombre iba a ser Arco de las Victorias. Sin embargo, las obras se abandonaron y cuando en 1826 Francisco I de Austria la retomó decidió cambiar todos los bajorrelieves y sustituirlos por otros para conmemorar la paz. El arco está revestido de mármol blanco y sobre él unas estatuas representan los ríos del que fue reino de Lombardía-Véneto: Ticino, Adda, Po y Tagliamento. En lo más alto del arco, la escultura conocida como el Carro de la Paz que mira hacia la ciudad.

El arco fue el escenario de la entrada triunfal de la entrada en Milán de Victor Manuel II, primer rey de Italia tras la unificación del país en 1861. Hoy desde el arco se domina todo el Parco Sempione con vistas hasta el Castello Sforzesco.

Al arco se puede llegar paseando desde la Iglesia Santa María delle Grazie. O utilizar los tranvías 1 ó 10.

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Pasear por el Parco Sempione

Una de las cosas más tranquilas que hacer en Milán es dar un paseo por este gran parque. Aunque sus orígenes se remontan a la época en la que fue coto de caza de los Sforza, actualmente es un lugar de relax en el que los milaneses corren, pasean a sus perros o disfrutan jugando con sus hijos. Un recorrido por sus paseos y entre sus estanques lleva desde el Arco della Pace hasta la fue fortaleza de los Sforza. Si uno va con ganas de descubrir el parque encontrará esculturas como la de Napoleón III. Una fuente de agua sulfurosa llamada Baños misteriosos. O la Torre del Parco, hecha con tubos de acero.

Conocer la fortaleza de los Sforza

Otra de las cosas que hacer en Milán es visitar el Castello Sforzesco. Es una de esas visitas casi obligadas en la capital de Lombardía. Se encuentra al sur del Parco Sempione a un corto paseo de casco histórico milanés. La fortaleza que se construyó en el siglo XIV aunque más tarde se transformó en un palacio. Pero durante la República Ambrosiana, quedó prácticamente destruido. Los Sforza convirtieron más tarde el castillo en una de las cortes más magníficas de Italia. Pero más tarde, bajo el dominio de austriacos y españoles, el palacio recuperó su antigua función militar.

A finales del siglo XIX la fortaleza estuvo a punto de ser destruida. Una gran parte de los milaneses pensaba que ese espacio era perfecto para construir un barrio de lujo. Por suerte la importancia histórica del edificio lo salvó y fue reconstruido, finalizando su restauración en 1905. La visita permite pasear por su patios y acercarse a sus torres. Pero hoy en día algunos de los museos más importantes de Milán se alojan en sus salas, por ello para acceder al interior de la fortaleza hay que pagar la entrada correspondiente. Estos museos cierran los lunes.

El castillo abre sus puertas de forma gratuita todos los días de 7:00 a 19:30 horas. La estación de metro más cercana a la fortaleza es la de Cairoli Castello.

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Recorrer la Via dei Mercanti

Ya en el casco antiguo de la ciudad una de las cosas que hacer en Milán es recorrer esta calle peatonal. Es la ruta perfecta que uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad: el castillo y la catedral. En esta calle hay un buen número de restaurantes. Muy turísticos como podréis imaginar. Y también bastantes tiendas. Al recorrerla no hay que dejar de desviarse para ver uno de los rincones más bonitos de Milán: la Piazza dei Mercanti.

Esta plaza que os digo es un rincón medieval en el corazón de la ciudad. Era ahí donde se celebraban los acontecimientos públicos. En la plaza se puede ver el Palazzo della Ragione. En sus soportales antiguamente se instalaban los mercados. Al otro lado de la plaza está la Loggia degli Osii. Su fachada está decorada con los escudos de armas de los barrios de Milán y con estatuas de santos. En el centro de la plaza hay un bonito pozo del siglo XVI. El conjunto es realmente atractivo, aunque cómo no. Tenía que llegar un restaurante y aprovechar el espacio para poner sus mesas y sombrillas al aire libre.

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Admirar la Catedral desde la Piazza del Duomo

No hay duda de que el Duomo de Milán es la niña bonita de la ciudad. Su fachada blanca domina la plaza a la que da nombre. Es el punto por el que sin duda pasan todos los turistas que visitan la ciudad. Y es que ver el Duomo es sin duda una de las cosas que hacer en Milán.

Esta catedral se comenzó a construir en 1386, siendo consagrada en 1418 y dedicada a Santa María Nascente. Sin embargo no se finalizaron las obras hasta el siglo XIX, cuando Napoleón hizo acabar las obras de la fachada. Aunque el Duomo debería haber sido un edificio gótico, al durar las obras cinco siglos, el resultado final fue una mezcla de estilos. Dominan sin duda las ventanas ojivales y la agujas góticas. Pero si uno se fija en la fachada, podrá ver también elementos barrocos por debajo de la primera línea de ventanas. Como curiosidad, decir que el exterior del templo está decorado con más de 3.000 estatuas de aspecto medieval que representan a santos, monstruos y animales.

No hay que dejar de visitar el interior del Duomo. Su aspecto es estilizado gracias a las altas columnas que llegan hasta el techo. Entre ellas hay colgados grandes cuadros con distintas escenas religiosas. Y recorriendo el templo se pueden ver varios esqueletos de santos que están ataviados con las mejores galas. Uno de los tesoros del Duomo se guarda en una bóveda de techo situada tras el altar. Se trata de un clavo de la Cruz de Cristo. Una vez al año, el sábado más cercano al 14 de septiembre, se saca dicho clavo para que los fieles puedan verlo.

El precio de la entrada al Duomo es de 2 € e incluye la entrada al tesoro y a la cripta. El horario es de 8:00 a 19:00 horas.

Para llegar en metro a esta plaza, la parada es Duomo.

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Subir a las terrazas del Duomo

Ver el Duomo por fuera es una maravilla. La imagen más bonita que uno se puede llevar de la catedral. Pero hay otra cosa que hacer en Milán y en su Duomo: subir a las terrazas. Se puede hacer andando (8 €) o en ascensor (13 €). Nosotros subimos a pie y la verdad es que no es complicado ni excesivamente cansado si estás en buen estado físico. La entrada está en el lateral izquierdo del templo.

Una vez arriba se pasea entre pináculos y gárgolas. Se puede disfrutar de una vista singular y única del Duomo apreciando desde muy cerca muchos de sus elementos decorativos. A ello se suma la vista panorámica que se tiene de la Piazza del Duomo y de los edificios que la rodean.

El horario de acceso a las terrazas es de 9:00 a 19:00 horas.

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Comprar en la Galleria Vittorio Emanuele II

O no comprar. Porque todo allí dentro es muy caro. Pero una de las cosas que hay que hacer en  Milán es recorrer estas galerías construidas en las segunda mitad del siglo XIX.  Diseñadas para comunicar la Piazza del Duomo con la Piazza della Scala, formaron parte de un ambicioso plan de desarrollo urbano que buscaba modernizar el casco antiguo de Milán. En los pasillos de las Galerías hay cafeterías, tiendas e incluso librerías. El punto más atractivo de este lugar es la zona central de forma octogonal. Allí confluyen las cuatro calles de las Galerías bajo una bóveda de cristal que se eleva a 47 metros del suelo. Bajo ella, el emblema heráldico de la familia Saboya rodeado de los escudos de las cuatro grandes ciudades italianas: Florencia, Milán, Roma y Turín.

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Acudir a la ópera en el Teatro alla Scala

Para muchos esto será una de las cosas ineludibles que hacer en Milán. Para nosotros fue suficiente con ver el edificio que acoge uno de los teatros de ópera más famosos del mundo. Lo que vemos hoy es el resultado de una reconstrucción, ya que el teatro se vio muy afectado por los bombardeos de 1943. El edificio original se construyó en 1778 sobre los terrenos de la iglesia de Santa María della Scala.

Si alguien quiere ver el interior del teatro no tendrá que comprar una entrada e ir a la ópera. Todos los días la Scala abre sus puertas de 9:00 a 17:30 horas. En su interior se pueden ver el vestíbulo, la sala del auditorio y el museo. Este último contiene pinturas, bustos, trajes y diferentes elementos relacionados con el mundo de la ópera.

La parada de metro más cercana al teatro es Duomo.

Comer junto a los canales de la ciudad

Una de las cosas más inesperadas que hacer en Milán es sentarse a comer junto a sus canales navegables. Estas vías fluviales se crearon en el siglo XII con la intención de hacer a la ciudad accesible desde el mar. La construcción de estos canales consistió en una excavación a lo largo de 90 kilómetros, navegables malamente gracias a la existencia de 25 valles. Pero en el siglo XV Leonardo da Vinci propuso la mejora de las presas. Gracias a ello estos canales hasta entonces poco navegables se convirtieron en verdaderas rutas de acceso al centro de Milán. Fue por estos canales por los que se llevaron hasta el centro de Milán los mármoles necesarios para la construcción del Duomo y mercancías.

Sin embargo a partir del siglo XIX los canales perdieron relevancia con la llegada de los viajes en tren. Estos últimos hacían los trayectos de una forma más rápida. Hoy los canales se han convertido en una atracción turística. El Naviglio Grande y el Naviglio Pavese permiten al viajero conocer otro aspecto de Milán y disfrutar de un agradable paseo por un lugar fundamental en la historia de la ciudad. El último domingo de cada mes se celebra un mercado de antigüedades junto al Navliglio Grande. También en los alrededores de este canal se puede ver uno de los rincones con más encanto de Milán: el callejón de las lavanderas (imagen de portada).

Los edificios que rodean los canales son sencillos. Y las plantas bajas de la mayoría de ellos se han convertido en restaurantes. Lugares perfectos donde probar la gastronomía milanesa.

A poca distancia del Naviglio Grande están la estación de metro P.TA Génova y de tren Milano Porta Génova. También son varios los autobuses y tranvías que tienen parada en los alrededores.

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Cómo llegar a Milán

La forma más sencilla y habitual de llegar a Milán es el avión. La ciudad cuenta con tres aeropuertos en los alredores:

  • Milán Malpensa
  • Milán Linate
  • Bérgamo Orio al Serio

Desde todos ellos se puede llegar a Milán en autobús. En nuestro caso, al estar alojados en Bérgamo la opción para ir a Milán fue el tren. En algo menos de una hora llegamos a la estación Milano Centrale. Desde allí nos pudimos desplazar en metro hasta el primer lugar que queríamos visitar. Otra buena opción puede ser alquilar un coche en Bérgamo, sobre todo si se tiene intención de visitar otros lugares de la zona.

Los trenes entre Bérgamo y Milán, tanto de ida como de vuelta son muchos. Los hay directos, rápidos o con cambio de tren. Dependiendo del que se elija tendrá un precio (entre 4 y 8 euros). Y el viaje durará más o menos tiempo (entre 50 minutos y hora y media).

Dónde comer en Milán

Los lugares turísticos en Milán son pocos. Y en torno a ellos se concentran un buen número de restaurantes. No son seguramente los mejores de la ciudad. Pero cuando se pasa solamente un día en Milán uno tampoco se puede permitir cruzar la ciudad en busca de su mejor restaurante.

Nosotros comimos junto al Naviglio Grande, en el Restaurante Bella Riva. Era un local sencillo, animado y con una carta variada. Nos atendieron bien y comimos ensaladas frescas y pasta. Todo estaba rico, pero es cierto que elegimos al azar. En esa zona los restaurantes cuentan con terraza, algo que en los días de primavera, cuando no hace mucho calor, resulta agradable. Además lo bueno de este barrio es que los restaurantes no suelen cerrar a las tres como en otros puntos de la ciudad.

Se elija el lugar que se elija para comer en Milán, estos son algunos de los platos más famosos de la ciudad:

  • Ossobuco alla milanese: guiso de jarrete de ternera.
  • Carpaccio: carne o pescado crudo en láminas finas. Se sirve con un aliño de aceite y limón.
  • Cotoletta alla milanese: escalope.
  • Prosciutto: Jamón.
  • Ensalada caprese: ensalada de tomate con queso mozzarella.
  • Vitello tonnato: carne picada con atún, yema de huevo y crema de leche.
  • Crème brûlee: aunque es un postre francés en Milán tienen su propia receta: la sirven caliente y, con un soplete, caramelizan la parte superior. Suelen acompañarla con nata o sirope.
  • Café: uno de los más típicos de Milán es el corretto (café con una pizquita de licor).

 

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Comentarios (10)

  1. Querida Kris, nos has leido la mente… nuestra intención en la proxima escapa es Milan. Necesitariamos también información sobre Bergamo. No obstante como siempre agradecerte, las explicaciones tan completas que nos das para facilitar un viaje.
    Como siempre, muchisimas gracias.

    1. Hola viajera. Pues hay un post en el horno sobre Bérgamo, pero como de momento no está, pregunta lo que necesites y yo te ayudo en lo que pueda!! Un abrazo.

  2. Yo fui a Milán desde Bérgamo, que es donde estábamos alojados, porque todo el mundo decía que no había mucho que ver. Y la verdad es que un día se me hizo corto. Sólo la visita al Duomo nos llevó toda la mañana por las interminables colas y el registro previo a la entrada, que últimamente es muy exhaustivo.
    Un abrazo.

  3. Hola Kris: parece increíble la información tan exhaustiva que aportas, por otra parte de enorme utilidad. Un viaje la mar de aprovechado. En cuanto sea posible, conoceremos Milán y alrededores. Mil gracias por todo, bonita.

  4. Muy buenas recomendaciones Cris! He estado varias veces en Milán aunque no es ni de lejos mi favorita de Italia…A mí la zona de los canales me encanta y añadiría Senegalia… un gigantesco mercado que se celebra los sábados. Besazo guapa!!

  5. Que bonito Milán. En un día se puede ver mucho, pero incluso da para 2 ó 3. Me ha gustado mucho el recorrido que has escogido. La última cena es impresionante para verla y tienes toda la razón, sinencuentras una entrada es como si te hubiera tocado la lotería!!!

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