Hunedoara, Castillo de los Corvino, Rumanía

Hunedoara y el Castillo de los Corvino, entre hadas y vampiros

Cuando me pongo a organizar un viaje doy mil vueltas a las cosas. Miro mapas y contrasto información. Todo para estar segura de hacer la mejor ruta y no dejarme ninguno de los lugares que merece la pena visitar en mi destino fuera del itinerario. Pues bien, cuando fuimos de viaje a Rumanía decidí que había una ciudad a la que no íbamos a ir: Hunedoara. Allí estaba el Castillo de los Corvino, pero nada de lo que leía me hacía justificar el tener que desviarnos 120 kilometros en la ruta que nos llevaría desde Maramures a Sibiu.

El día que salimos de Baia Mare rumbo a Sibiu la idea era parar en Cluj-Napoca y Alba Iulia. Pero cosas de los viajes. Se me ocurrió preguntar a nuestra casera que donde estaba el castillo que ilustraba una revista que había en nuestra habitación y me dijo «es el castillo de los Corvino, uno de los más bonitos que ver en Rumanía. ¿No vais a visitarlo?». Y fue en ese momento cuando decidí cambiar nuestra ruta. Adiós a las ciudades que íbamos a conocer. Hola, Hunedoara y de paso, Salina Turda. Porque a veces, improvisar merece la pena, y en este caso así fue.

Hunedoara, Castillo de los Corvino, Rumanía

Viajar a Hunedoara

Nuestro viaje en coche para llegar hasta Hunedoara fue muy pesado. Tuvimos que recorrer desde Baia Mare 328 kilómetros por carreteras que en muchos casos atravesaban poblaciones o estaban en obras. Fue un viaje de esos eternos en el que afortunadamente hicimos una parada intermedia que nos permitió desconectar de tanto coche y carretera.

Ya os digo que inicialmente el Castillo de Hunedoara o de los Corvino no estaba en nuestra ruta. Si hubiera tenido claro visitarlo es probable que el viaje y las noches que pasamos en Rumanía las hubiera distribuido de otro modo. Y es que esta ciudad, en territorio de Transilvania, suele ser una parada perfecta entre Timisoara y Sibiu. De modo que tomad nota de ese dato a la hora de diseñar vuestra propia ruta por tierras rumanas.

Si al contrario que nosotros no tenéis en mente alquilar coche para recorrer Rumanía, llegar hasta Hunedoara y su castillo puede ser algo complicado. Los trenes que pasan por la ciudad llegan desde Simeria, y esa ciudad a su vez está comunicada con otras más turísticas como Sibiu o Brasov. Y si quieres moverte en bus, la ciudad está comunicada por ese medio con Bucarest, Deva o Timisoara.

Llegar al Castillo

Una vez en Hunedoara basta seguir las señales que hay por toda la ciudad. O recurrir a Google maps en vuestro móvil. No hay pérdida. A unos 300 metros del castillo hay un parking de pago. Es muy barato, pero hay varias calles cercanas en las que también es posible encontrar un hueco para dejar el coche. Pero ojo, no subáis por la Strada Voinei con el coche. Además de que allí no se puede estacionar, no hay entrada por esa parte al castillo. La calle que lleva a la entrada es Strada Castelului. En esa calle hay una puerta a un recinto cerrado dentro del cual, además del castillo, están el Museo de Historia, algunos restaurantes y un puñado de tiendas.

Si llegas a la ciudad en transporte público, las estaciones de autobuses y tren están a algo más de un kilómetro del castillo y hay transportes que dejan a un corto paseo de su entrada.

Historia del Castillo de los Corvino

Los orígenes de este imponente castillo, también conocido como Castillo de Hunedoara (Hunyad en rumano), se remontan a una fortaleza construida en este mismo lugar por Carlos I de Hungría. El rey Segismundo cedió la propiedad a la familia Hunyadi en 1409 siendo Ioan de Hunedoara quien comenzó a transformar aquella antigua fortaleza para convertirla en el castillo gótico que hoy domina la ciudad.

Hunedoara, Castillo de los Corvino, Rumanía

A mitad del siglo XV se añadieron torres, salas y capillas hasta convertir a este castillo en uno de los más impresionantes y bonitos de Europa. Ioan de Hunedoara, militar y regente de Hungría en territorio de Transilvania legó el castillo a su hijo Matias Corvino, quien fue rey de Hungría. Es por él que este castillo también es conocido como Castillo de los Corvino, familia que convirtió el edificio en su residencia.

El castillo sufrió en siglos posteriores diversas remodelaciones hasta tener el aspecto entre cuento de hadas y de vampiros que vemos hoy. Poco a poco quedó abandonado, sufrió un incendio y parecía que quedaría en el olvido para siempre hasta que en 1974 se convirtió en museo y destino turístico.

Hunedoara, Castillo de los Corvino, Rumanía

Visitar el Castillo de Hunedoara

Entre lo poco que había leído sobre este castillo (y que había hecho que me olvidara de visitarlo) es que estaba rodeado de los restos de fábricas. Yo imaginaba un castillo entre chimeneas de antiguas factorías, un lugar con un horrible horizonte. Y para mi sorpresa no hay nada de eso. La fortaleza es imponente y no hay nada cerca que le reste encanto. Al llegar al castillo solo se ven sus magníficas torres apuntando al cielo y da la sensación de que todo el castillo emerge del promontorio sobre el que fue construido.

Hunedoara, Castillo de los Corvino, Rumanía

La imagen del Castillo de los Corvino a unos les recuerda a un cuento de hadas. A otros les trae a la cabeza historias de vampiros. Y a mi, en cuanto lo vi, me llevó a mi infancia. A aquellos castillos que hacía con mis hermanos con las piezas de un juego que se llamaba Exin Castillos (¿os suena a alguno?).

Hunedoara, Castillo de los Corvino, Rumanía

Sea como fuere, el caso es que el Castillo de Huneadora o de los Corvino es impresionante. Es cierto que el plato fuerte es su exterior pero no se os ocurra quedaros en la puerta después de llegar hasta allí. Intentad entrar directamente al castillo y dejad el exterior para el final. Seguro que así todo os «sabe» mucho mejor.

Horarios y precios

Este es un tema al que prestar atención. Los horarios cambian de invierno a verano, y los precios, también. Por eso os invito a consultar la página en la que podréis ver esa información actualizada y así no llevaros sorpresas pensando que el castillo puede estar abierto a una hora y que no sea así. Este enlace os llevará directamente a esa información: Castelul Corvinilor.

En cuanto a la taquilla, la encontraréis tras cruzar el puente que lleva hasta el acceso al castillo. Allí, a la derecha, os venderán las entradas. Tened en cuenta que las últimas entradas se venden 45 minutos antes del cierre del edificio a las visitas.

Exterior del Castillo de los Corvino

Lo primero que llama la atención en este castillo que fue residencia de reyes húngaros es la pasarela que salva el desnivel que lleva hasta la entrada al castillo. Apoyada sobre gruesos pilares avanzar sobre ella hace que la perspectiva del edificio vaya cambiando. También permite ver desde lo alto el curso del río Zlasti. Si os animáis a bajar hasta él debéis salir del recinto que cierra el castillo y subir por la Strada Voinei hasta poco antes de una curva. Allí, saltando el quitamiedos veréis un camino que lleva hasta el borde del río. Es un lugar muy tranquilo desde el que se tiene una vista muy distinta del Castillo de Hunedoara.

Hunedoara, Castillo de los Corvino, Rumanía

Poco a poco uno se va dando cuenta de que este edificio medieval tiene todos los elementos que asociamos a los castillos. Torres puntiagudas, balcones, almenas, un foso, el puente levadizo,… Se trata de una fortaleza que sin duda fue inexpugnable y que el tiempo y la reformas convirtieron en la residencia perfecta para los monarcas húngaros.

Interior del Castillo

Una vez cruzado el puente sobre el río Zlasti y con vuestra entrada podréis acceder al interior del castillo. El centro del mismo lo ocupa el gran patio de armas. Alrededor de él se van abriendo distintas puertas y el recorrido aconsejado comienza entrando por la primera puerta a la derecha. La que lleva a la Sala de los Caballeros, una gran estancia dividida por columnas que fue utilizada como comedor. Sobre esta sala, otra de las mismas dimensiones: la Sala del Consejo.

Hunedoara, Castillo de los Corvino, Rumanía

Aunque la mayoría de las estancias están vacías, merece la pena pasear por esas salas medievales, subir y bajar escaleras, atravesar largos pasillos decorados con imágenes del castillo y subir a todas las torres que se encuentran en el camino. Desde algunas se distinguen otras partes del castillo. Y desde otras se puede ver la ciudad.

Hunedoara, Castillo de los Corvino, Rumanía

Durante el recorrido no hay que dejar de buscar las mazmorras o la iglesia. Ésta fue terminada en 1446 con una sola una nave. Es en esta sala del Castillo de Hunedoara donde se puede ver la mejor decoración gótica del edificio.

Hunedoara, Castillo de los Corvino, Rumanía

Nuestra experiencia en el Castillo Hunedoara

Ya os contaba al comienzo del post que este castillo rumano entró en nuestra ruta sobre la marcha. El día que los visitamos tuvimos que hacer muchos kilómetros para llegar hasta él. Y todo sin saber a ciencia cierta a que hora cerraba sus puertas. Me hubiera gustado llegar antes para poder ver el castillo con más luz, y sobre todo hacer mejores fotografías. Sin embargo no me puedo quejar. Porque llegamos al castillo justo una hora antes de que cerrara, tiempo justo para poder ver todo su interior. Y verlo con al atardecer reconozco que tiene su encanto, cuando todo el edificio se empieza a teñir de dorado.

Hunedoara, Castillo de los Corvino, Rumanía

Mi recomendación en cualquier caso es que vayáis con tiempo y si en lugar de llegar a última de la tarde como nosotros lo hacéis a primera podréis disfrutar más del lugar y sobre todo con más calma. Nosotros llegamos tan tarde que ni las tiendas estaban ya abiertas. Aunque es cierto que entrado septiembre, fecha en la que nosotros hicimos nuestro viaje a Rumanía, los horarios de muchos monumentos cambian y fuera del fin de semana no es raro encontrar tiendas y restaurantes cerrados.

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Comentarios (13)

  1. Ohhh qué pasada de castillos, Cristina, yo me desvío lo que sea por verlos, son una chulada, de verdad como en las películas medievales y los cuentos de hadas, sobre todo el de Corvino, tomo nota para cuando vaya a Rumanía porque realmente no me lo perdería, la foto desde fuera con ese puente es brutal, me ha enamorado.
    Un abrazo

  2. ¡Qué bien el cambiar de plan! Me ha encantado el paseo por el castillo y conocer algo más de su historia. Nosotros no fuimos supongo que por falta de tiempo y no sabes cómo me arrepiento, porque el de Brasov es bastante más feo…
    Tengo que ir pensando en volver a Rumania…
    Un abrazo guapa.

  3. Wow, ¡menudo acierto es preguntar a los lugareños! Todo un acierto desviaros y visitar el castillo de los Corvino y Hunedoara, yo también me hubiera enamorado de su pintura, ¡seguro! Me parece que Rumanía tiene muchos lugares bonitos que ver, cada vez veo más. Un abrazo. Luz.

  4. Y te lo querías perder… jejejeje. Maravilla de castillo, por fuera y por dentro. Rumanía está en nuestra lista de visitas a corto plazo y sin duda haremos esos 120 kilómetros para visitar esta belleza arquitectónica e histórica. Además, si dices que tiene ese encanto hechizante vampírico, con más razón… 😉

    Besos!

  5. Me parece que fue un gran acierto haberlo incluido en vuestra ruta porque se ve maravilloso, yo tengo muchas ganas de visitar Rumanía y después de lo que he leído en este post, sin duda que lo incluiré. Preciosas las fotos y muy buenos todos los consejos. ¡Un abrazo!

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