Compras en Japón

Ir de compras en Japón: cosas que solo pasan en el país del sol naciente

En Japón hay un buen número de objetos que al viajero nos gustaría comprar y  traer a casa: yukatas, peinetas, comida, artesanía… Nosotros compramos algunas cosas típicas, desde paraguas a abanicos, pero lo que de verdad me pareció fascinante sobre el hecho de ir de compras en Japón son estas anécdotas que os voy a contar y que me hicieron sentir que hasta a la hora de hacer negocios los japoneses son gente muy especial.
La primera de estas anécdotas tuvo lugar en Matsumoto. Después de visitar el castillo estuvimos curioseando por la tierras de antigedades de Nawate-dori y en una de ellas vimos una tetera preciosa y preguntamos por su precio. El dueño de la tienda nos dijo que eran 18000 yenes (estaba marcado en la pieza) pero que por ser los primeros clientes del día nos la dejaba en 9000 yenes si pagábamos en efectivo ya que el datáfono estaba roto. Le dijimos que no teníamos dinero suficiente y nos mandó a un banco que había a pocos metros. Era domingo y la única posibilidad era el cajero automático. Entramos al hall del banco y resultó que con nuestras tarjetas era imposible sacar yenes. Lo intentamos de todos los modos posibles y no hubo manera. Un poco decepcionados salimos del banco y nos fuimos a dar un paseo por Nakamachi cuando recordé que en correos tienen cajeros en los que se puede sacar dinero con cualquier tarjeta del mundo. Así que andando, andando llegamos hasta allí, sacamos dinero y regresamos a la tienda de Nawate-dori. El dueño se quedó sorprendido porque entre unas cosas y otras habíamos tardado más de una hora en regresar y él ya pensaba que habíamos cambiado de opinión. Le expliqué lo que había pasado, y entonces… nos dijo que por el esfuerzo nos rebajaba la tetera a 8000 yenes. Y además nos invitó a una bebida reconstituyente, porque según él debíamos estar muy cansados. Nosotros la verdad es que nos fuimos con nuestra tetera debajo del brazo y realmente muy sorprendidos por lo que nos acababa de pasar.

Takayama

La segunda anécdota al ir de compras en Japón tuvo lugar pocos días después, en Takayama. En un escaparate vimos una pequeña tetera de cerámica (sí, otra tetera… jejejeje) y entramos a por ella. Era primera hora de la mañana y fuimos de nuevo los primeros clientes. En este caso había que pagar 2100 yenes, y pensamos hacerlo con la tarjeta de crédito. No pusieron problema, pero a la hora de pasarla no conseguían que comunicara correctamente por lo que les dije que nos se preocuparan, que pagaba en efectivo. Me dieron las gracias… y me bajaron 100 yenes del precio por las molestias y nos regalaron una gran bolsa de galletas por la espera.

Sinceramente he tenido muchas experiencias curiosas en mis viajes a la hora de ir de compras, pero algo como esto de Japón en lo que sin pedir nada están pendientes de la satisfacción de un cliente al que no van a volver nunca, jamás me había pasado y no creo que me vuelva a pasar. Los nipones son un pueblo amable y correcto y hasta en cosas como estas lo demuestran.

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